Pastel de zanahoria y naranja

22 Nov

  
¡Hola de nuevo! Aquí vengo otra vez en modo nocturno a traer una receta. No tengo mucho tiempo estos días para subir todo lo que hago, así que poco a poco.

La receta de hoy es un clásico de la cocina portuguesa, nada que ver con las tartas de zanahoria americana que inundan todo de unos años hacia aquí. Que también están ricas, pero a veces se agradece algo distinto, y aunque es una receta tradicional, admite cambios y no es algo que se suela ver en España.

El pastel de zanahoria típico se hace en rollo, como los brazos de gitano, y la textura es muy cremosa, no llega a ser un bizcocho en sí.

Para hacerlo es muy sencillo, con ingredientes que hay en todas las despensas. Así que allá vamos.

6 huevos

450 gramos de azúcar amarillo ( si no tenéis podéis usar blanco o de caña)

500 gramos de puré de zanahoria

La ralladura de la piel de una naranja

125gr de harina

El azúcar amarillo se usa mucho en Portugal, es un básico repostero, no sé si aquí lo venden pero os lo enseño por si lo véis a la venta.

  
  
Es un azúcar fino, pero no tan oscuro como el de caña. Tiene un olor muy peculiar, como caramelizado, y no es tan empalagoso como el azúcar blanco.

En cuanto al puré de zanahoria, no deja de ser zanahoria cocida a la que habremos pasado la batidora de brazo, si veis que queda muy denso, podéis echarle un chorrito de leche mientras la trituráis.

  
Dejamos el puré apartado enfriando.

Precalentamos el horno a 180º C con calor arriba y abajo, sin aire.

Por otro lado mezclamos los huevos y el azúcar hasta que la mezcla blanqueé.

  
A continuación añadimos el puré de zanahoria y la ralladura de la naranja y seguimos mezclando hasta que se integre todo.

   
 
Y por último añadimos poco a poco la harina hasta que esté todo mezclado. Esta receta no lleva levadura ya que no pretendemos que la masa suba. Pero sí es importante batirla bien para que quede aireada, estará lista cuando veamos pequeñas burbujas en la superficie.

  
Pasamos la masa a un molde forrado con papel vegetal, el molde tiene que tener un buen tamaño de superficie , ya que necesitamos conseguir una plancha de bizcocho para enrollar, no puede quedar una plancha muy gruesa. Si no tenéis molde podéis hacerlo en la misma bandeja del horno.

El molde que os enseño es de 42×29 cm, lo compré en Lidl el año pasado.

   
 
Horneamos la masa a 180º C durante 15-20 minutos.

   
   
Tiene que quedar una masa compactada, no tipo bizcocho esponjoso, y aunque no parezca del todo cocida sí lo está, la gracia es que cuando la comamos tengamos la sensación de estar comiendo algo cremoso. Como una crema pastelera densa.

Ahora viene la parte delicada, enrollar el pastel, hay que tratarlo con cuidado para que no se rompa, y hay que enroscarlo en caliente, para que al enfriar quede pegado y no se deshaga el rollo. Podéis ayudaros del papel vegetal, doblando poco a poco la plancha sobre sí misma. O bien podéis pasarla a un paño limpio e ir enroscando, la diferencia es que con un paño la masa transpira y va perdiendo calor, personalmente me parece más fácil hacerlo así. No lo apretéis mucho porque se puede romper. No es necesario que quede muy prieto el rollo, al enfriarse queda pegado.

  
Al corte quedaría una cosa así. Para cubrirlo, la opción clásica es espolvorearle azúcar por encima, cortar en lonchas y servir. Pero podemos ir más allá y espolvorearlo con coco rallado, incluso ponerle coco dentro, o a la masa antes de cocinar.

En esta ocasión me decanté por una cobertura de chocolate a la naranja que derretí al baño María.

   
 
Cubrí el rollo de pastel con chocolate y me ayudé de una espátula para retirar excesos, ya que el pastel en bastante dulce por sí mismo.

Ya para rematar, puse por encima semillas de sésamo caramelizadas y piedrecitas de yogur iofilizado, estas dos cosas podéis encontrarlas en tiendas de repostería especializadas, pero podéis adornar con lo que se os ocurra.

  
Y hasta aquí está receta al más puro estilo convento, lo tradicional nunca falla😀

Como dije, la textura es cremosa pero contundente, y aunque solamente ponemos ralladura, el sabor a naranja queda muy marcado, pero sin matar al de la zanahoria. Si no os gusta muy dulce podéis regular el azúcar a vuestro gusto.

¡Espero que os animéis con este pastel tan rico y lo disfrutéis!

 

2 comentarios to “Pastel de zanahoria y naranja”

  1. Herbolarioonline diciembre 1, 2015 a 10:20 am #

    Con azúcar moreno o panela también está muy rico

    • iccakes diciembre 1, 2015 a 10:22 am #

      También! Aquí en España no he visto aún el azúcar amarillo

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