Alfajores

7 Dic


Hoy cruzamos el charco hasta Argentina con una receta que es todo un clásico y que al menos en mi casa nunca nos deja indiferentes.

Hasta ahora siempre comprábamos los alfajores ya hechos. Y al menos en España no son un dulce económico. Con lo cual me decidí a hacerlos para ver si compensaba más que ir a comprar. Y sin duda compensa en todos los sentidos, el económico y también el gustativo. 

Es un dulce sin complicaciones, si habéis hecho galletas alguna vez, los alfajores la parecerán coser y cantar.

En una semana los he hecho dos veces y la primera tuve que innovar a la fuerza porque no tenía dulce de leche a mano, más adelante os explicaré los toques personales que les he puesto.

Ingredientes para 20 alfajores (40 tapas):

350 gramos de harina de trigo normal

150 gramos de maizena 

1 sobre de levadura tipo Royal

150 gramos de azúcar ( a elegir blanco o panela que es más suave)

150 gramos de mantequilla temperatura ambiente 

1 huevo 

60 gramos de agua templada

1 cucharadita de vainilla en pasta, aroma de vainilla o las semillas de una vaina

Dulce de leche, lo tenéis en Mercadona de la marca Chimbote, existe dulce de leche repostero que es más denso pero el normal sirve perfectamente y es más fácil de encontrar en tiendas sin tener que recurrir a comprar medio kilo y que sobre mucho.

Y ahora os cuento mis primeras opciones distintas a la receta clásica.


Utilice este molinillo de vainilla, son las vainas secas que se muelen. 

Por otro lado añadí dos cuchadaras colmadas de PB2. Para quienes no lo sepáis es mantequilla de cacahuete en polvo pero en versión desgrasada. Esta versión de la foto lleva cacao. Mucha gente que hace dieta compra este producto porque solo añadiendo agua se consigue la mantequilla de cacahuete para untar. Tengo que decir que está de vicio y os la recomiendo también en versión sin cacao. Es un producto de primera para repostería y con una fecha de caducidad muy extensa. Los ingredientes son todos naturales, estoy totalmente en contra del tema sustitutivos artificiales en la comida. Podéis comprarla en iHerb ronda unos 4€ más o menos.

Y por último añado a mayores una cucharada rasa de cacao puro sin azúcar. No pongo mucha cantidad porque no quiero teñir tanto la masa y creo que el sabor a cacahuete ya le da un punto muy especial.


Preparación:

Mezclamos la mantequilla con el azúcar batiendo hasta que blanquee; mejor si lo hacéis en amasadora o robot porque no tarda nada y es menos esfuerzo que haciéndolo con varillas a mano.

A continuación se añade el huevo, el agua y la vainilla. Se vuelve a mezclar todo hasta que esté bien integrado.

Por otro lado juntamos los ingredientes secos restantes: las dos harinas, la levadura royal, el cacao (y el polvo de cacahuete si gustáis). Tamizamos la mezcla y la agregamos a los ingredientes líquidos. Se mezcla de nuevo hasta lograr una textura como la masa de la foto.


Si alguna vez habéis hecho galletas la masa es muy similar en textura. Se maneja bien y no se pega a las manos.

Hacemos una bola con ella, la tapamos con film y media hora a enfriar a la nevera.

Antes de terminar la media hora precalentamos el horno a 180º C calor arriba y abajo sin aire.


Amasamos la masa con un rodillo y cortamos las tapas de los alfajores con un molde tipo el que os enseño o si no tenéis un vaso que no sea de boca muy ancha podrá servir. Tomad como referencia el tamaño de una galleta convencional.


El grosor deberá ser de entre 4 y 6mm no demasiado gruesos para que se horneen adecuadamente. Os facilitará el trabajo colocar papel de horno vegetal en la bandeja de horneado para que se despeguen bien después, o en su defecto, spray desmoldante.


Horneamos a 180ºC durante 7 minutos. Importante no exceder el tiempo porque necesitamos una galleta blanda.


Vais a ver cómo se inflan un poco eso los ayudará a saber que están en su punto perfecto de horneado.

Sacamos del horno y con mucho cuidado vamos colocando las tapas en una rejilla a enfriar. Hay que manejarlos con suavidad ya que se pueden romper fácilmente. 


Este es el punto ideal de horneado, la galleta está hecha pero sin llegar a ser crujiente una vez enfriada. No las dejéis dorarse.


En una hora deberán estar frías y listas para el relleno.

Lo típico es rellenarlas de dulce de leche, yo no tenía la primera vez y tuve que improvisar rellenándolas de crema de castaña la mitad y los restantes con crema de avellana. Fue todo un acierto y al menos es una forma distinta de hacerlos. Creo que también sería interesante rellenarlos con crema de chocolate tipo nutella. 


Colocamos una cucharadita de relleno o si sois golosos un poco más, y ponemos la tapa encima, vamos girándola con cuidado hasta que el relleno esté a punto de asomar por los bordes.

Llegados a este punto hay dos opciones: rebozar los laterales de los alfajores con dulce de leche y coco rallado; o bien ponerles cobertura de chocolate. Yo opté por el chocolate.

Para la cobertura fundimos al baño María la misma cantidad de chocolate que de mantequilla, una vez fundido y mezclado, lo aplicamos sobre los alfajores. Yo lo hice con una brocha para no desperdiciar chocolate, queda más vistoso verterlo por encima y que escurra pero si queremos reutilizar el chocolate es más engorroso. Una brocha de silicona va ideal.


Alfajor relleno de crema de avellana:


Alfajor relleno de crema de castañas dulce:


Solo puedo deciros que están deliciosos y que si los hacéis…¡repetís seguro!

Empanada con masa de pimentón

28 Nov

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¡Hola de nuevo! Como ya adelanté por redes sociales, estoy retomando los blogs después de haber sido madre hace pocas semanas. Y por cambiar un poco, me estreno con una receta salada, la que veis la hice en agosto y se trata de una empanada gallega con un toque especial en la masa: pimentón dulce de la Vera.

Soy una auténtica fanática de la empanada de mi tierra, con sus miles de rellenos variados, pero, en cuanto a la masa no me gustan todas. Por ejemplo la de masa de pan se me hace muy pesada, acabo comiendo más pan que relleno, o la de hojaldre, que me empalaga muchísimo, pero en mi zona la llamamos pastelón en vez de empanada.

Así que traigo la receta de la que más me gusta a mí. una masa muy sencilla que no da mucho trabajo ni requiere reposo de un día para otro. La hice con la panificadora el programa de amasado, pero podéis hacerla a mano o en robot de cocina.

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Ingredientes:

  • Relleno: podéis hacerlo de lo que más os guste, este era de carne picada con pimiento rojo, cebolla y un poco de tomate. Se puede hacer con verduras, con pescados y mariscos…las posibilidades son muy amplias. En cuanto a cantidad lo mismo, como más os guste, personalmente la prefiero con relleno abundante. Deberéis hacerlo con anterioridad para que enfríe.
  • 750 gramos de harina, si es de panadero mejor, y que no tenga levadura.
  • 200 gramos de aceite, yo utilizo de oliva suave
  • 2 huevos grandes más 1 para pincelar
  • 250 gramos de leche
  • 1 cucharadita de sal
  • 1 cuchara de poste colmada de pimentón dulce, el de La Chinata lo recomiendo totalmente.

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En panificadora programa de amasado 7 minutos, primero colocar los ingredientes líquidos y después los sólidos. Si la hacéis a mano, al revés, colocar la harina hacerle un hueco en medio y añadir el resto de ingredientes, amasar hasta que quede una masa que no se pegue.

Hacer una bola con la masa y dejarla reposar tapada media hora.

Pasado el reposo, dividimos la masa en dos trozos, uno levemente más grande que el otro, éste será para cubrir la base de la bandeja de horno. Es más fácil si pesáis la bola de masa entera y dividís después por peso.

Precalentar el horno a 200 grados centígrados calor arriba y abajo sin aire.

Extender la masa con rodillo, para que no se pegue podéis usar un poco de harina, y en la bandeja podéis poner papel de horno para que sea más fácil sacarla luego.

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En la base de masa extender el relleno, tiene que estar frío para que la masa no se rompa, a lo sumo templado, pero mejor frío.

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Con la masa restante, extendemos con el rodillo y la colocamos como tapa en la empanada, para cerrar los bordes basta con unir los extremos de la base y la tapa, doblándolos sobre sí mismos. Incluso podéis rematar en sellado apretando con un tenedor encima de los bordes, como se hace con las empanadillas.

Si os sobra algo de masa podéis realizar algún adorno. Hacemos un corte en forma de cruz en medio de la empanada, esto funcionará como chimenea para que salga el calor y la empanada no reviente. También se puede pinchar con un tenedor el resto de la superficie para ayudar a que el vapor salga.

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Por último pincelamos con huevo batido.

Horneamos durante 45 minutos a 200 C. Sabremos que está lista cuando esté dorada.

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Sacar del horno y dejarla templar, se puede comer tanto caliente como fría.

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Como se puede ver queda una masa fina y ligera, que no disfraza el sabor del relleno en absoluto ni os vais a empalagar comiendo masa🙂

¡Buen provecho!

¡Bo proveito!

 

Arroz con leche asturiano

15 Ago


Hoy traigo un gran clásico de los postres, y aunque se come en cualquier rincón de España, el más rico que he comido siempre ha sido en Asturias, tiene una cremosidad alucinante.

No me gusta el arroz e incluso no me sienta bien al estómago, pero al arroz con leche asturiano no puedo decirle que no.

La receta que pongo hoy se la debo al tío de mi marido, que es de esos cocineros que saben cómo llenar el estómago y el espíritu con sus platos. Él aprendió a hacerla gracias a una señora de la zona de montaña de Asturias; y hace semanas cuando lo probé no podía irme sin saber cómo lo había hecho. 

El que comí el otro día llevaba leche de la de verdad, natural 100% ordeñada esa mañana de la vaca, por desgracia ya no hay vaquerías como hace años donde se podía comprar la leche fresca y había que hervirla al llegar a casa. Como suelo decir: aquella leche que sabía a bicho😀 pero si alguien tiene la suerte de tener alguien conocido que tenga vacas y le pueda dar leche, que no pierda la oportunidad.

Vamos con la receta y sus ingredientes:

130 gr de arroz de grano redondo

Agua (la misma cantidad de agua que de arroz midiendo con un vaso)

1,4 litros de leche entera (con desnatada no queda igual y este postre hacerlo en versión dieta es un sacrilegio)

200gr de azúcar blanco 

75gr de mantequilla 

Canela en rama al gusto 

La piel de un limón 


Este es el arroz que utilizo, especifico para esto, y cuando no había este usaba el de grano redondo también de la marca SOS, para mí es el mejor.

El proceso es muy sencillo, básicamente lo que cambia es el primer y el último paso en comparación a cómo yo lo hacía antes.

En una olla, mejor de fondo grueso, ponemos el arroz y el agua a fuego medio.


Dejamos que se evapore el agua, a fuego medio no tiene por qué pegarse si la olla es la adecuada pero en caso de que veáis que se pega podéis remover con cuidado.

Añadimos la leche, el limón y la canela, podéis ponerle una ramita de vainilla incluso.


Dejamos que se haga durante 50 minutos a fuego medio-bajo, removiendo un poco de vez en cuando.

Pasado este tiempo añadimos el azúcar y dejamos que siga cociendo 20 minutos más.

En este punto ya tendría que haber adquirido una buena textura, pero controlad la cocción si os gusta más o menos espeso. Lo ideal es que quede cremoso, pero a nosotros nos gusta un poco caldoso, mejor que sobre líquido a que quede seco.

Por último añadimos la mantequilla y removemos para que se integre. Si os ha quedado muy caldoso tened en cuenta que la mantequilla al ir enfriando quedará en la capa de arriba de la leche y no mezclada con el arroz.


Dejarlo enfriar antes de servir y degustarlo con canela en polvo por encima o bien con azúcar quemado si tenéis plancha o soplete.


También os dejo la receta con otras cantidades, esta la vi el otro día en una exposición gastronómica que había en la Feria de Muestras de Gijón donde presentaban las recetas más emblemáticas de la zona y los productos típicos. Si pasáis por allí echadle un vistazo.


Aprovechando este post en homenaje a Asturias os pongo las fotos de productos típicos que todo el mundo debería probar :) 

Focaccia con hierbas frescas, mozarella y tomate

8 Jun


¡Hola de nuevo! Hoy, por fin, subo la receta de este pan tan apañado. Últimamente he tirado mucho de esta receta para resolver cenas, aunque un buen pan se agradece también en desayunos y meriendas.

En este post podréis ver dos de las que hice recientemente, y aunque es una receta muy simple, requiere sus tiempos de reposo, así que necesitaréis hacer las cosas con antelación. En mi caso, al ser para cenar, empecé su preparación después de comer, para dejar que la masa leve tranquilamente y tenerla lista por la noche.

Hay diversas formas de elaborar este pan típico de Italia, pero para mi gusto, la mejor es esta, ya que se hace con un poolish o prefermento. La ventaja que tiene es que la masa adquiere más matices cuanto más “viejo” sea el prefermento y también porque la masa quedará con una textura y esponjosidad perfectas. 

Para esta receta los ingredientes son:

Para el poolish o prefermento:

250 gr de harina de fuerza

250ml de agua temperatura ambiente , os recomiendo utilizar agua mineral embotellada en vez del grifo.

2 cucharaditas pequeñas de levadura de panadero, preferiblemente la seca, os recomiendo la de Maizena.

Para la masa principal:

El prefermento ya hecho y reposado

300gr de harina de fuerza

200ml de agua (la cantidad de agua puede ser variable lo explicaré más abajo)

sal al gusto 

Hierbas aromáticas, las que más os gusten, yo las utilizo frescas de mi huerto y hago una mezcla de: Romero, orégano,tomillo y albahaca. Si no tenéis frescas podéis usar las típicas de bote que ya vienen secas, pero merece mucho la pena hacerlo con frescas

Tomates cherry y tomates normales

Mozarella fresca


Esta es la masa resultante del prefermento, generalmente en los panes el prefermento suele ser un 40% del total de la masa  final de nuestro pan. No tiene por qué ser exacto, porque cuando nos ponemos a amasar a veces las masas piden más harina o más agua, eso es algo que iremos viendo a medida que la elaboramos, es muy fácil de notar al tacto.

Para el prefermento mezclamos los ingredientes, harina y agua a partes iguales más la levadura de panadero. Como mínimo hay que dejar reposar la mezcla 2 horas, tapada y a temperatura ambiente. Es buena idea meter el bol en el horno apagado. 

Cuanto más tiempo esté reposando mejor, más burbujas sacará la masa y más esponjoso quedará el pan. Además la corteza quedará finita.

A más reposo, mejor pan.


Una vez que tenemos el prefermento, dentro del mismo bol, añadiremos la harina restante y la sal e iremos mezclando todo a mano, no merece la pena hacerlo con amasadora, porque se tarda muy poco y es una masa que no exige demasiada manipulación.

A medida que todo se vaya integrando iremos añadiendo el agua poco a poco y seguiremos mezclando hasta conseguir una masa que se despegue de las manos pero que a la vez sea blanda y un poco pegajosa, como lo que veis en la foto de arriba. Sobre todo notareis que es una masa húmeda pero que se maneja bien.

La sacamos del bol y en una superficie enharinada acabamos de amasarla hasta que quede lisa. Lo mejor es ir estirándola de atrás hacia delante.

Hacemos una bola con la masa, la metemos de nuevo en el bol, la tapamos y dejamos que leve durante otros dos horas, a veces con una hora es suficiente si vivís en una zona cálida. Veréis que dobla su tamaño.


Una vez que tenemos la masa final empieza lo divertido, darle forma y elegir los ingredientes que vamos a usar.


Después de trocear 2/3 de las hierbas frescas se mezclan con la masa.


A continuación la estiramos con un rodillo sobre papel vegetal de horno y realizamos unos cortes para ayudar a la cocción.


Después añadimos por encima el resto de hierbas y tomate cortado en rodajas. Esta que veis no lleva mozarella pero más abajo pondré las fotos de la que sí lleva.

Una vez decorada, la suelo dejar reposar tapada una media hora, si tenéis prisa con 10 minutos de horno a 50º calor arriba y abajo también sirve.

Precalentamos el horno a 180º sin aire calor arriba y abajo. 


Horneamos durante 20-25 minutos hasta que tenga un color dorado suave. Es importante no dorarla mucho para que no quede dura. Como podéis ver en el horno crece bastante, cosa que también depende de lo que estiréis la masa. Esta quedó bastante gordita 😋


Lo ideal es que quede una corteza finita y crujiente por fuera y una miga aireada y esponjosa por dentro.

A la hora de servirla, la cortamos en trozos aprovechando las hendiduras que le hicimos antes, y después la cortamos a la mitad como si fuese un bocadillo y la rellenamos de fiambres, quesos, pâté o lo que más apetezca en ese momento.

Al día siguiente estando fría hacemos lo mismo y la calentamos en un grill, queda deliciosa.

Y ahora os dejo las fotos de la versión con mozarella, a la que añadí también un chorrito de aceite de oliva y tomates cherry cortados a la mitad.


Esta versión quedó más finita, más estilo italiano 😆 pero igual de rica. Así que si tenéis tiempo no os perdáis el hacerla en casa, aunque en algún súper las venden ya hechas os aseguro que no tienen nada que ver con esto. ¡Si la hacéis fijo repetís!

Tarta de queso cremosa al baño María

19 Abr

  
¡Hola de nuevo! Ayer me dio por improvisar una tarta de queso y ha quedado tan rica que tenía que contarlo😀

Es muy similar a una que puse hace meses de requesón, pero con una textura muy distinta que recuerda a las NY cheesecake.  

Y como fue una improvisación hice todo a ojo y para manchar lo menos posible mezclé todo en la batidora de vaso.

Estos son los ingredientes:

Para la base:

Galletas tipo digestive

Mantequilla sin sal para compactar las galletas 

Para la tarta:

750 gr de queso quark, requesón, queso crema o similares, también admite mezclar varios tipos de queso siempre que no sean quesos muy curados. En esta ocasión utilicé requesón gallego (ya expliqué hace tiempo que no es el mismo producto al que llaman requesón en otras comunidades, este es muy cremoso y potente de sabor, usé la marca Loran)

500ml de nata para repostería

Azúcar ( a ojo pero mínimo 150gr)

6 huevos

3 cucharadas colmadas de harina 
Tened en cuenta que con estas cantidades queda una tarta bastante grande, pero para lo poco que va a durar compensa hacerla de este tamaño.

  
Para la base pasé las galletas por la picadora, hasta que vi que había suficiente para cubrir el fondo de un molde desmontable.

Forré el fondo del molde con papel vegetal, así después es más sencillo desmoldar la tarta sin que la base se pegue. Y por fuera hay que forrarlo con papel de aluminio para evitar que le entre agua durante la cocción.

A continuación derretí mantequilla en el microondas, unos 125 gr aproximadamente, y la mezcle con la galleta en el molde con una cucharada, cuando va tomando cuerpo se distribuye por todo el fondo apretando hasta que compacte. Como truco podéis usar una parte de aceite de oliva sustituyendo la mantequilla.

Las galletas que le puse son unas digestive que venden en lidl que tienen naranja y soja, por cambiar un poco de lo clásico y el resultado nos ha gustado mucho.

Precalentamos el horno a 180º C calor arriba y abajo, cuando ya esté caliente introducimos el molde con la base de galleta durante unos diez minutos para que quede sólida.

  
Mientras tanto preparamos la mezcla de la tarta. Hacerlo en la batidora de vaso ahorra bastante tiempo y trabajo, y sobre todo, no se mancha apenas. 

Primero ponemos la nata con el queso, colocamos la tapa y empezamos a mezclar en la velocidad más baja. Cuando ya esté mezclado añadimos el azúcar por la ranura de la tapa, los huevos de uno en uno y por último la harina, seguimos mezclando hasta que esté todo integrado. Si os gusta la vainilla podéis también agregar unas gotas.

  
Vais a ver qué la mezcla queda con burbujas, esto se debe a que las aspas de la batidora airean la masa, a mí no me resulta un inconveniente pero la tarta quedara por encima con marcas de las burbujas, si queréis hacerla lisa es mejor hacer toda la mezcla a mano con unas varillas intentando airear la masa lo menos posible. Y sino siempre podéis ponerle mermelada por encima para tapar 😆

Sacamos el molde del horno y agregamos la mezcla. 

Bajamos la temperatura a 150º C calor arriba y abajo sin aire.

En la bandeja más honda del horno ponemos agua (como un dedo más o menos) y dentro colocamos el molde.

Se hornea al baño María alrededor de una hora y cuarto, yo lo hice una hora y media y quedó algo dorada cuando la idea es que quede blanca. Al salir del horno está muy blanda, hay que dejarla enfriar del todo antes de desmoldar.

  
  
   
   
Como podéis ver queda muy cremosa, deja una sensación muy aterciopelada en el paladar y fría de la nevera está aún mejor. 

Preferí no cubrirla con mermelada por no matar el sabor de la tarta, pero es una opción para gustos, así como cubrirla con frutas.

Espero que os sea útil est forma de hacerla🙂

Pd. Acabo de darme cuenta que wordpress me está mezclando cosas del otro blog con este, últimamente funciona fatal así que mil disculpas a los que estáis suscritos a las actualizaciones si os ha llegado correo electrónico que no sea de recetas.

Torrijas al horno sin lactosa

26 Mar

  
¡Hola! Esta Semana Santa toca receta española, un clasicazo absoluto: torrijas. Y aunque la receta admite muchas modificaciones y se va modernizando, yo prefiero las clásicas. En mi ciudad hubo un concurso nacional de torrijas hace poco y la verdad hacen auténticas maravillas, incluso al punto de parecer cualquier cosa menos una torrija, y no lo digo en el mal sentido, aunque esas modernidades no son lo mío.

Lo típico es que las torrijas se hagan fritas, pero este año las hago al horno porque de la otra manera me resultan muy pesadas, me queda durante horas ese regustillo de aceite+huevo y aparte es una bomba para mi estómago. Por otro lado he utilizado leche sin lactosa que es la que estoy tomando, por temas digestivos también, yo, que soy pro leche totalmente.

En cuanto al pan lo ideal es usar pan del día anterior, preferiblemente de barra. Pero también podéis encontrar pan para torrijas en algunas panaderías, o en supermercados como mercadona que ya lo venden con canela y limón incorporados (ahorrando algo de tiempo a la hora de hacerlas). También se pueden hacer con panes o bollos de leche. Lo que no recomiendo es hacerlas con pan de molde, tipo Sandwich porque la miga es muy endeble, hay muchas posibilidades de que se rompan, aparte que no deja de ser una miga industrial que no tiene chicha. Tengo que decir que me repatea mucho ir a pastelerías estos días y ver a la venta torrijas de pan de molde a precios desorbitados, no lo entenderé jamás.

Esta versión que traigo es con leche, pero en algunos sitios también las hacen con vino.

Ingredientes para 12 unidades:

12 rebanadas de pan, ni muy finas ni muy gruesas

1 litro de leche, en este caso sin lactosa

La piel de un limón 

1 rama de canela

3 huevos 

Azúcar y canela molida para espolvorear
Se pone a calentar la leche con la piel del limón y la rama de canela hasta que rompa a hervir. Apartar del fuego y dejar enfriar.

Precalentar el horno a 200º C calor arriba y abajo sin aire.

Una vez enfriada, pasar las rebanadas de pan por la leche hasta que queden bien impregnadas, cuanta más leche m cremosas quedarán luego. 

A continuación pasar las rebanadas por huevo batido un par de veces.

Ir colocando las rebanadas en la bandeja de horno forrada con papel vegetal.

Si os ha sobrado huevo batido podéis pincelarlas cuando estén en la bandeja.

Hornear entre 20-25 minutos hasta que estén doradas, como a mí me gustan oscuras le di al final dos minutos de grill.

  
Durante el horneado veréis que se inflan bastante, luego bajarán de nuevo. Si veis que se abren un poco no os preocupéis, es normal.

  
Sacarlas del horno y esperar a que enfríen o estén tibias para pasarlas por una mezcla de azúcar y canela en polvo, es ya va al gusto.

  
Lo bueno de hornearlas es que no chorrean aceite ni se crean charcos de aceite y azúcar cuando enfrían.

En mi opinión me gustan más al horno que fritas, tanto por lo ligeras que quedan como por el sabor. Y son también cremosas.

  
No las he comido en caliente pero al sacarlas del horno están crujientes, para la próxima comerle alguna así.

En cuanto a variantes aquí dejo algunas ideas que he probado otros años:

– con una capa de crema pastelera encima, echando un poco de azúcar y pasando el soplete para caramelizar.

– con chocolate blanco o negro de repostería por encima (solidificado).

– glaseadas con mezcla de azúcar en polvo y agua.

– con siropes de sabores.

– con chocolate fundido.

Espero que os haya gustado,¡hasta la próxima receta y felices vacaciones!

Bizcocho en panificadora

7 Mar

  
Hola de nuevo, hoy traigo la receta de bizcocho que comenté en el post anterior. Tengo la panificadora hace unos cinco años aproximadamente, la de Lidl, y ya la tengo más que amortizada, solemos usarla semanalmente, el pan de molde lo hacemos en casa y aquí somos muy de tostada y Sandwich.

Afortunadamente el mundo panificadora va mucho más allá que el pan, podemos hacer mermeladas, bizcochos, arroz con leche, pasta fresca, diversas masas…y todo de una forma limpia y cómoda. Y si alguna vez os habéis preguntado si es un “cacharro” útil yo os digo que sí, y si tenéis ganas de una, no lo dudéis. De hecho creo que lidl la va a sacar de nuevo este mes, cuesta unos 50€ y es muy apañada.

Sobre todo a lo largo del tiempo es ir cogiendole el punto y modificando recetas a nuestro gusto.

Una de las recetas que más quebradero de cabeza me ha dado es el bizcocho. El manual trae receta, y no es que esté malo, pero para mi gusto queda muy mazacote, le falta esponjosidad y no tarda en ponerse duro.

En los bizcochos de horno solemos usar polvos de hornear, tipo Royal, pues después de muchos bizcochos puedo asegurar que con la panificadora no funcionan como debieran, no hacen que la masa leve al hornear. Así que había que cambiar de estrategia, y la solución fue usar gasificante. Podéis encontrarlo en mercadona, ya hablé de ello en el post de cómo hacer azúcar invertido, son unos sobres que vienen en pareja, unos son blancos y la otra mitad morados, no llegan a 50 céntimos de euro.

La receta es muy sencilla y admite variaciones, la he hecho con harina integral, o con una parte de harina de maíz, con azúcar de caña, cambiando los sabores…y siempre ha salido bien.

Ingredientes (medimos con una taza de 250ml) queda bastante grande pero podéis hacerlo con menos cantidad.

1 taza de leche

1/2 taza de aceite de oliva suave

3 huevos bien batidos

1 taza de azúcar 

Sabores: ralladura de limón, ralladura de naranja, canela en polvo, gengibre, vainilla, chocolate, lo que os apetezca

3 tazas de harina de trigo 

4 gasificantes (4 sobres blancos y otros 4 morados)
Ponemos en la cubeta de la panificadora primero los ingredientes líquidos, el azúcar, los huevos batidos y el sabor elegido. A continuación añadimos la harina mezclada previamente con el gasificante.

Cerramos la tapa y programamos 15 minutos de mezcla, en la mía es el programa de amasado de pasta. Cuando termina retiramos las palas y encendemos el programa horno de 1 hora tueste medio. La panificadora tiene programa bizcocho que también se puede hacer así, pero, en mi caso lo hago como indico para que no se me olvide quitar las palas, suelo irme de la cocina mientras la panificadora trabaja y se me olvida. Y si no queremos bizcocho con agujeracos, mejor quitar las palas.

Vais a ver qué que después del amasado a la masa le salen burbujas, señal de que el gasificante airea la masa correctamente.

  
Una hora después tendréis un bizcocho alto y esponjoso. Y con muy buena pinta. Recomiendo desmoldarlo cuando esté la cubeta templada, es más fácil que si lo dejamos enfriar. No he utilizado ningún tipo de desmoldante.

   
 
Ahí podéis ver tamaño de la rebanada y textura. Os lo recomiendo mucho porque no tiene nada que envidiar al bizcocho de horno, y además aguanta un montón de días intacto, aquí no suele durar mucho, pero en una ocasión tardamos una semana en terminarlo y estaba intacto, guardado en la campana de cristal.

Esta es la base, y como dije, admite variaciones sin problemas.

¡Buen provecho!

Tarta de manzana y crema

1 Mar

  
¡Buenas noches! Aquí estoy de nuevo con una tarta que subí a IG, no hago muchas novedades últimamente en la cocina porque poco cocino, y lo que voy haciendo son cosas repetidas.

Así que ayer tenía ganas de tarta de manzana, porque me acordé de unos pasteles que me compra mi madre cuando voy a su casa. Que son más simples que el mecanismo de un lápiz pero a mí me encantan.

Y como tenía unas manzanas en peligro de caducidad…aproveché.

De paso os enseño un artilugio que compramos hace meses y aunque parece un artefacto de tortura no lo es😀 se trata de un pelador de manzanas, aunque sirve para más cosas.

  
La foto es de Google, pero es la que mejor muestra cómo funciona, pela la manzana, la descorazona y opcionalmente la corta en rodajas. En mi caso me viene genial porque aquí somos muy manzaneros y me ahorra mucho tiempo. Si os interesa podéis encontrarlo en las tiendas Casa por unos 13 euros.

¡Y ahora a la receta! Siento deciros que no tengo fotos del paso a paso porque no se me ocurrió que podía subirla al blog, cosas de andar a prisas, pero es tan sumamente fácil que las fotos no son tan necesarias.

Ingredientes:

Dos placas de hojaldre refrigerado, como digo siempre el del Lidl de mantequilla es muy bueno si no queréis hacerlo casero, también podéis cambiar el hojaldre por masa quebrada

5 manzanas peladas y troceadas, yo utilicé manzana verde

Dos cucharadas de mantequilla

Azúcar moreno 

Un huevo para pincelar

Para la crema pastelera: 3 yemas de huevo, 500ml de leche, 100gr de azúcar blanco y 40gr de maizena

Preparación:

Como primer paso hacemos la crema pastelera, para que enfríe un poco antes de montar la tarta.

Ponemos a calentar la leche con el azúcar, por otro lado mezclamos las yemas de huevo con la maizena hasta que estén bien integradas y sin grumos, justo antes de que la leche rompa a hervir bajamos el fuego a la mitad y vertemos las yemas con la maizena sin dejar de remover, tarda muy poco en coger consistencia, si veis que empieza a sacar borbotones apartadla del fuego y seguid removiendo hasta que adquiera la consistencia de la crema pastelera. Recordar que al enfriar siempre endurece algo más.

Una vez hecha, apartamos la crema para más tarde.

Por otro lado precalentamos el horno a 200º C calor arriba y abajo sin aire.

Después pelamos y troceamos las manzanas, y en una sartén las salteamos con dos cucharadas de mantequilla y azúcar moreno al gusto, podéis agregarlo de forma gradual. No deben quedar cocinadas del todo, así los trozos se mantienen enteros.

En un molde redondo colocamos la base de hojaldre cubriendo fondo y laterales, yo utilicé un molde típico de bizcocho con la arandela extraible.

Encima de la base colocamos la crema pastelera que tenemos apartada de manera uniforme. A continuación ponemos la capa de manzanas salteadas, y por último cubrimos con la otra placa de hojaldre, en mi caso hice tiras y las coloqué a modo de rejilla, si la hacéis tipo empanada no os olvidéis de pinchar el hojaldre antes de hornear.

Por último pincelamos la tarta con huevo batido y añadimos un poco más de azúcar moreno por encima para que el hojaldre quede con un toque dulce.

Hornear la tarta a 200° C durante 20-25 minutos o hasta que veáis que el hojaldre esté bien dorado.

   
   
En las fotos podéis ver el corte de la tarta, e incluso si os apetece podéis darle una capa de brillo con mermelada de melocotón por encima, aunque no es necesario. 

Queda una tarta muy rica, y la verdad que llena bastante.

¡Espero que os guste!

Mañana espero poder subir la receta de mega bizcocho en panificadora, por fin una receta que queda perfecto e inflado…ya hice varios pero me falta sacar la foto del corte para poder hacer el post🙂

Brownie mágico 

25 Ene

  
¡Hola de nuevo! El primer post del año viene muy chocolateado, hace tiempo puse una receta de un pastel en tres capas típico de Rumanía, y durante las vacaciones me topé con un libro de pasteles mágicos como aquel, pero de muchos sabores e incluso recetas saladas. Y por supuesto, se vino de vuelta a casa en la maleta.

 
Haré varios del libro ya que son recetas fáciles y apañadas. Así que hoy os traigo la receta del Brownie mágico, aunque hice algunas pequeñas modificaciones. Voy a poner la receta, tal cual viene en el libro, y entre paréntesis los cambios que yo hice.
Primero os muestro el molde que utilizo para brownies o para aquellos pasteles que quiero cocinar en porciones, lo compré en Taste of América hace un par de años y costó 15€, lo que más me gusta es la facilidad de desmoldar, y el anti adherente es de primera. 

   
 
  
Y ahora vamos con los ingredientes de la receta:

80 gr de nueces picadas (yo no usé nueces, prefiero el Brownie sin ellas)

4 huevos

125 gr de azúcar glacé ( puse 75gr de glacé y 75gr de azúcar blanco)

1 cucharada sopera de agua 

125 gr de mantequilla derretida 

110gr de harina

30 gr de cacao en polvo sin azúcar (eché el doble, en este caso cacao en polvo Valor)

500ml de leche

50 gr de pepitas de chocolate (puse 80gr)

1 pizca de sal 

  
Precalentar el horno a 150º C calor arriba y abajo sin aire.

Lo primero que hice fue separar claras y yemas, para montar las claras a punto de nieve. Las dejamos apartadas.

  
A continuación batimos las yemas con el azúcar y la cucharada de agua hasta conseguir una mezcla blanquecina. Derretímos la mantequilla, en el microondas mismamente, yo lo hice antes de empezar para que se enfriase un poco, y la añadimos a la mezcla sin dejar de batir 

Después añadimos la harina, el cacao y la sal. Seguimos batiendo unos minutos y añadimos poco a poco la leche a medida que se vaya integrando.

  
Y por último incorporamos las claras a punto de nieve que tenemos reservadas, esto mejor hacerlo a mano con unas varillas o espátula con movimientos envolventes para que no se chafen.

  
Preparamos el molde que vayamos a usar, untándolo con desmoldante o mantequilla, o bien forrándolo con papel vegetal. En el fondo del molde ponemos las nueces y las pepitas de chocolate , y encima la mezcla que hemos preparado.

  
Horneamos durante 55 minutos, es importante no pasarse con el horneado porque puede quedar chicloso y quererte os que quede más bien cremoso.

  
  
Pasados los 55 minutos apagamos el horno, abrimos un poco la puerta y esperamos un par de minutos antes de sacar el molde. La textura la vais a notar muy blanda pero solidifica.

Dejamos enfriar mínimo dos horas antes de desmoldar. Y cuando haya enfriado lo metemos en el frigorífico.

El libro recomienda servirlo con nata montada y chocolate derretido, yo lo he dejado tal cual.

  
  
  
Y así se hace este Brownie mágico, una versión muy distinta de la habitual, pero queda muy rico con las tres texturas, especialmente la del medio, que es como comer natillas de chocolate 😋😋😋

Y frío de la nevera está de vicio.

Espero que os haya gustado y ¡hasta la próxima receta!

Pastel de zanahoria y naranja

22 Nov

  
¡Hola de nuevo! Aquí vengo otra vez en modo nocturno a traer una receta. No tengo mucho tiempo estos días para subir todo lo que hago, así que poco a poco.

La receta de hoy es un clásico de la cocina portuguesa, nada que ver con las tartas de zanahoria americana que inundan todo de unos años hacia aquí. Que también están ricas, pero a veces se agradece algo distinto, y aunque es una receta tradicional, admite cambios y no es algo que se suela ver en España.

El pastel de zanahoria típico se hace en rollo, como los brazos de gitano, y la textura es muy cremosa, no llega a ser un bizcocho en sí.

Para hacerlo es muy sencillo, con ingredientes que hay en todas las despensas. Así que allá vamos.

6 huevos

450 gramos de azúcar amarillo ( si no tenéis podéis usar blanco o de caña)

500 gramos de puré de zanahoria

La ralladura de la piel de una naranja

125gr de harina

El azúcar amarillo se usa mucho en Portugal, es un básico repostero, no sé si aquí lo venden pero os lo enseño por si lo véis a la venta.

  
  
Es un azúcar fino, pero no tan oscuro como el de caña. Tiene un olor muy peculiar, como caramelizado, y no es tan empalagoso como el azúcar blanco.

En cuanto al puré de zanahoria, no deja de ser zanahoria cocida a la que habremos pasado la batidora de brazo, si veis que queda muy denso, podéis echarle un chorrito de leche mientras la trituráis.

  
Dejamos el puré apartado enfriando.

Precalentamos el horno a 180º C con calor arriba y abajo, sin aire.

Por otro lado mezclamos los huevos y el azúcar hasta que la mezcla blanqueé.

  
A continuación añadimos el puré de zanahoria y la ralladura de la naranja y seguimos mezclando hasta que se integre todo.

   
 
Y por último añadimos poco a poco la harina hasta que esté todo mezclado. Esta receta no lleva levadura ya que no pretendemos que la masa suba. Pero sí es importante batirla bien para que quede aireada, estará lista cuando veamos pequeñas burbujas en la superficie.

  
Pasamos la masa a un molde forrado con papel vegetal, el molde tiene que tener un buen tamaño de superficie , ya que necesitamos conseguir una plancha de bizcocho para enrollar, no puede quedar una plancha muy gruesa. Si no tenéis molde podéis hacerlo en la misma bandeja del horno.

El molde que os enseño es de 42×29 cm, lo compré en Lidl el año pasado.

   
 
Horneamos la masa a 180º C durante 15-20 minutos.

   
   
Tiene que quedar una masa compactada, no tipo bizcocho esponjoso, y aunque no parezca del todo cocida sí lo está, la gracia es que cuando la comamos tengamos la sensación de estar comiendo algo cremoso. Como una crema pastelera densa.

Ahora viene la parte delicada, enrollar el pastel, hay que tratarlo con cuidado para que no se rompa, y hay que enroscarlo en caliente, para que al enfriar quede pegado y no se deshaga el rollo. Podéis ayudaros del papel vegetal, doblando poco a poco la plancha sobre sí misma. O bien podéis pasarla a un paño limpio e ir enroscando, la diferencia es que con un paño la masa transpira y va perdiendo calor, personalmente me parece más fácil hacerlo así. No lo apretéis mucho porque se puede romper. No es necesario que quede muy prieto el rollo, al enfriarse queda pegado.

  
Al corte quedaría una cosa así. Para cubrirlo, la opción clásica es espolvorearle azúcar por encima, cortar en lonchas y servir. Pero podemos ir más allá y espolvorearlo con coco rallado, incluso ponerle coco dentro, o a la masa antes de cocinar.

En esta ocasión me decanté por una cobertura de chocolate a la naranja que derretí al baño María.

   
 
Cubrí el rollo de pastel con chocolate y me ayudé de una espátula para retirar excesos, ya que el pastel en bastante dulce por sí mismo.

Ya para rematar, puse por encima semillas de sésamo caramelizadas y piedrecitas de yogur iofilizado, estas dos cosas podéis encontrarlas en tiendas de repostería especializadas, pero podéis adornar con lo que se os ocurra.

  
Y hasta aquí está receta al más puro estilo convento, lo tradicional nunca falla😀

Como dije, la textura es cremosa pero contundente, y aunque solamente ponemos ralladura, el sabor a naranja queda muy marcado, pero sin matar al de la zanahoria. Si no os gusta muy dulce podéis regular el azúcar a vuestro gusto.

¡Espero que os animéis con este pastel tan rico y lo disfrutéis!