Limoncello

11 Ene

Hoy vengo con una receta que no es un postre pero es un acompañamiento perfecto para cualquier sobremesa y combina bien con muchos dulces.

Además el limoncello puede usarse en repostería. Ahora mismo estoy horneando una tarta de queso al limoncello, si sale bien habrá receta aquí. Y es que algo que lleve cítrico no puede estar malo.

Para el limoncello lo ideal es utilizar limones ecológicos, que no hayan sido tratados con ceras para hacerlos bonitos. Si no encontráis, lo mejor es que los lavéis a conciencia antes de utilizarlos.

Por suerte, mis amigos L. y V. se acordaron de mí en un viaje y me trajeron unos limones excelentes de la huerta mediterránea. Limones de los de casa. Y los he aprovechado al máximo. ¡Gracias chicos!

No tengo muchas fotos del proceso pero es tan sencillo que no harán falta.

Ingredientes:

750ml de alcohol para consumo o aguardiente, también sirve el vodka o cualquier alcohol blanco sin sabor

6 limones

1 litro de agua

600 gr de azúcar blanco

Con un pelapatatas retiramos la piel de los limones intentando que la piel tenga el mínimo de blanco posible. También podéis rallarlo.

En una botella de cristal mezcláis la piel de los limones con el alcohol. Hay que dejarlo reposar al menos dos semanas en un sitio a oscuras. Lo ideal es en un armario. Podéis sacarlo cada tres días y agitarlo con cuidado para que las pieles desprendan color y aroma más fácilmente.

El alcohol quedará teñido de amarillo.

Pasado ese tiempo, prepararemos en una olla un almíbar ligero con el agua y el azúcar. Es cuestión de dejar hervir la mezcla y bajar el fuego, seguir cocinando unos minutos hasta que veamos que el agua toma un poco de color, un color amarillo muy leve. Pero no hay que dejar caramelizar el azúcar ni dejar que el almíbar sea muy denso.

Dejamos enfriar del todo el almíbar.

Una vez frío lo mezclamos con el alcohol y las pieles de limón. En este paso puede filtrarse y embotellarse, pero yo preferí dejarlo macerando un par de días más todo junto.

El último paso sería filtrar bien el líquido para eliminar las pieles o cualquier poso que pueda haber. Puede hacerse con filtros de café o con un colador de tela.

Pasar el líquido a botellas de cristal y meter en la nevera. Puede consumirse al día siguiente, pero si queréis un mejor resultado es preferible dejarlo reposar bien cerrado durante una semana más.

El limoncello se consume muy frío, incluso puede guardarse en el congelador, al ser de alta graduación no se congela. O puede acompañarse con hielo.

Las cantidades de esta receta son para un limoncello dulzón y suave.

Os doy unos tips para aprovechar los limones al 100% , es una pena usar solo la piel.

Con el zumo hice un almíbar de limón para utilizar en bizcochos. Se hace igual que el almíbar de limoncello, pero dejando que se dore y adquiera densidad.

Con los restos que quedan tras exprimir el zumo, hice un limpiador casero que aún tengo macerando. Se mezclan los restos del limón con vinagre blanco hasta cubrir los trozos, se deja macerando durante tres o cuatro semanas. Pasado ese tiempo se añade una parte de agua igual a la parte de vinagre que hayamos usado. Filtrar el líquido y meter en un bote con atomizador. Es un excelente limpiador, desengrasante y desinfectante ecológico.

Y si aún os sobran limones, como fue mi caso, podéis confitarlos para utilizarlos posteriormente en repostería y tener limón a mano todo el año.

¡Como veis del limón se aprovecha todo!

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Roscón de Reyes Ibàn Yarza

5 Ene

Un año más haciendo roscón, pero por variar me he ido a otra receta distinta a la que publiqué hace años de roscón express que podéis leer AQUI

Esta es la receta de Ibàn Yarza y se puede hacer tanto a mano como con amasadora, yo elegí la amasadora porque se mancha mucho menos y quita mucho trabajo de encima.

Las cantidades dan para un roscón de tamaño bastante grande o bien dos más pequeños. La masa crece mucho en el horneado, aunque a mí me creció más a lo ancho que a lo alto 😂

Antes de empezar comentar que los ingredientes deben estar a temperatura ambiente, sobre todo la mantequilla. Por eso la dejé fuera de la nevera la noche anterior, cuando hice el prefermento y al mismo tiempo infusioné la leche con cáscara de limón, naranja y un palo de canela, la deje tapada el resto de la noche y al día siguiente la colé.

Con esta receta queda un roscón con una miga muy delicada, personalmente me recuerda más a un brioche francés que a un roscón. Pero está igualmente bueno.

La clave es un buen amasado y dejar que el gluten se desarrolle tranquilamente.

Y sin más aquí va la Foto receta.

Empezamos con la masa final y sus ingredientes:

Finalmente podéis comerlo así o bien rellenarlo de crema pastelera, nata, trufa o alguna mousse a vuestro gusto.

¡Felices Reyes y hasta la próxima receta!

Soft cookies

28 Dic

Antes de finalizar el año os dejo la última receta del 2017. Un clásico americano: galletas con chips de chocolate.

Esta es la versión blanda, es la que más me gusta porque queda bizcochada por dentro y no me dejo los dientes comiéndolas 😂 el grado crujiente varía en función de los minutos de horneado.

En este caso las hice con el robot, es súper rápido y fácil. Pero podéis hacerlo a mano con varilla y espátula.

INGREDIENTES (salen 25 galletas de 40 gramos cada una, si queréis menos o más pequeñas solo hay que usar mitad de ingredientes, pero recomiendo esta cantidad porque vuelan)

2 huevos

120 gr de mantequilla blanda

50 gr de azúcar blanco

50 gr de panela (o azúcar moreno)

2 cucharadas de vainilla líquida

360 gr de harina normal

16gr de levadura tipo royal

Una cucharadita de sal (yo uso gruesa me gusta el contraste de la sal con el chocolate)

250 gr de pepitas de chocolate

En el robot puse primero los ingredientes líquidos y después los secos excepto las pepitas, velocidad 5, 35 segundos.

Agregué las pepitas, velocidad 2 con giro inverso durante 1 minuto. De esta forma se mezclan sin romperse.

Si lo haces con panificadora puedes poner todos los ingredientes y el programa de amasado.

A mano, con varillas primero mezclar los ingredientes líquidos y la mantequilla hasta que se integre todo, añadir después el azúcar y por último la harina con la levadura y las pepitas.

No es obligatorio enfriar la masa, pero si ayuda a que se trabaje mejor. Yo la meto en la nevera unos 20 minutos.

Precalentar el horno a 180º C calor arriba y abajo sin aire.

Formar bolitas de 40gr y colocarlas en la bandeja de horno con papel vegetal. Aplastarlas un poco y dejar espacio entre ellas porque siempre crecen un poco.

Hornear durante 14 minutos. Si se quieren crujientes sería hasta que estén doradas. No suelo hacerlas crujientes porque pasados los días se ponen duras. Sin embargo horneándolas lo justo aguantan mucho mejor.

Por último al retirarlas del horno es conveniente dejarlas enfriar del todo, si tenéis una rejilla, esto acelera el proceso.

Para guardarlas lo ideal es en una lata o en un bote con tapa. Pero están tan buenas que no les da tiempo a ponerse malas. Aunque una semana aguantan perfectamente, incluso algo más.

En cuanto al azúcar intento no abusar, las recetas suelen poner 80gr de cada azúcar pero para mi gusto es demasiado dulce. Podéis variar las proporciones.

Así quedan por dentro:

Es una receta fácil y rápida, tanto si tenéis invitados en casa estos días como si queréis hacer un regalo a alguien. Son muy apañadas 😊

Por último desearos unas felices fiestas y que el 2018 venga cargado de cosas buenas, ¡y de dulces!

Panettone

12 Dic

Lo prometido es deuda así que aquí tenéis la receta del panettone o “pan de toni”. Ya sabéis que aquí suelo poner recetas que sean sencillas y resultonas, y el panettone es muy resultón, pero para que sea bueno lleva su tiempo y su trabajo. Como en IG varias personas querían la receta, pues aquí la tenéis 😊

Hay muchas recetas donde se hace en el mismo día, con levados rápidos, pero no hay ni punto de comparación entre una masa sin matices y un panettone que lleva un reposo largo. Incluso en su duración en buen estado una vez hecho.

Lo ideal es hacer una masa madre y cuidarla durante meses para tener un panettone de lo más auténtico, sabor puro. Eso es lo que hacen las panaderías tradicionales, hacen la masa madre en verano y la mantienen hasta diciembre. Sin pizca de levadura.

Pero como nosotros no somos una panadería, y no siempre se puede hacer una masa madre con tanta antelación, esta receta parte de un prefermento, utilizando muy poquita levadura fresca. Y os prometo que no volveréis a comprar panettone industrial EVER 😀

Antes de empezar os recomiendo que lo hagáis con amasadora. Se puede a mano pero es eterno y muy cansado.

Para que no se haga largo esta vez la receta es una Foto-receta con el paso a paso. En cada etapa iré marcando los ingredientes que se necesitan. La receta tiene tres etapas más el horneado.

La cantidad de masa final son unos 2kg.

Así que…¡manos a la obra!

ETAPA 1 PREFERMENTO:

100 gramos de harina de fuerza

100 gramos de leche

5 gramos de levadura fresca desmenuzada

Mezclar todo hasta que sea una pasta. Tapar, guardar en el horno mínimo una noche entera. A veces lo dejo hasta un día. Cuanto más tiempo lo dejéis mejor desarrollará la masa después. Quedará algo así cuando vayáis a usarla.

ETAPA 2 PRIMERA MASA:

ETAPA 3 SEGUNDA MASA:

Las pasas las hidrato antes y después las seco con papel de cocina para quitar el exceso de humedad.

Es importante tener paciencia con los levados, apenas lleva levadura, y a una masa con tanta grasa le cuesta un poco más subir, pero acaba subiendo. Y cuanto más suba, mejor será el resultado 😊

ETAPA FINAL: HORNEADO Y ENFRIADO

Este ha sido el resultado y al menos aquí han tenido mucho éxito, incluso he regalado un par, porque regalar algo así de artesano siempre sorprende.

No tiene nada que ver con los industriales.

En estos se nota mucho el sabor a mantequilla y los matices de haber hecho antes un prefermento. Además la textura aguanta bien varios días si los guardas en recipiente hermético. En mi casa no le da tiempo a ponerse malo o duro.

No obstante podéis envolverlos bien y congelarlos. Aguantan perfectamente y al descongelar están igual. Por eso recomiendo hacer cantidad para tener reservas en el congelador durante tiempo.

Contadme si lo hacéis, justo ahora que llega la Navidad es el mejor momento para sorprender en la mesa con un panettone casero.

Comentadme qué os parece este formato de foto receta, si os gustaría que a partir de ahora las recetas vayan así, reconozco que de esta forma voy más al grano 😂 o si por el contrario queréis el formato de siempre. Soy todo ojos 😉

¡Gracias por leerme!

Tortitas de avena y plátano

8 Nov

Hace un rato estaba pensando qué hacer de merendar. Y recordé que tenía harina de avena, que en realidad no deja de ser copos de avena pulverizada. Las que viváis en España la tenéis en Mercadona. La compré hace semanas sin tener mucha idea de qué iba a hacer con ella 😆 así que hoy tortitas. En esta receta aparte de sustituir el trigo por la avena, también sustituí el huevo por un plátano y así evado el azúcar añadido. Parece una receta “healthy” y todo; pero no, no cuando después me las como con mermelada, siropes o dulce de leche.INGREDIENTES:230ml de leche1 plátano 150gr de harina de avena1 cucharadita de levadura royalExtra: a mayores puse después una cucharada de postre de canela, pero podéis también ponerle cacao si sois chocolateros, además le va genial al plátano.PREPARACIÓN Primero triturar el plátano con la leche, usando la batidora de brazo.Añadir la harina, la levadura y la canela o cacao, o cualquier especia que os guste.Para dosificar la cantidad de masa utilicé la típica cuchara para helados, instrumento muy útil en repostería. No salen muy grandes pero como yo digo, son tortitas, no tortazos 😆La masa debe quedar algo liquida, de forma que al echarla en la sartén se expanda por sí misma haciendo un círculo.En mi caso, tengo una crepera eléctrica que es donde hago siempre las tortitas. Si no tenéis sirve cualquier sartén antiadherente, cuanto más grande sea antes terminareis de hacerlas. Hay que dejar que se caliente bien y después bajar uno o dos puntos la temperatura del fuego.Importante, la primera tanda poner mantequilla en la sartén para poder despegarlas. En las restantes tandas no será necesario. Habrá que darles la vuelta cuando tengan este aspecto con burbujas.Estarán doradas y habrá que dejarlas por el otro lado sobre un minuto o minuto y medio. ¡Y listas para comer!Cuando están calientes se les nota levemente el sabor a plátano, en frío no tanto. Si os sobran podéis guardarlas en la nevera en un tupper para el día siguiente y darles diez segundos de microondas antes de comerlas. O incluso si queréis hacer mucha cantidad, admiten congelador. Os recomiendo en el caso de congelación, separarlas con papel vegetal para que no se rompan cuando vayáis a descongelarlas.Nosotros las hemos comido con mermelada de melocotón casera y plátano cortado. Pero como somos muy pecadores fuimos a por el dulce de leche a posteriori :DSalen sobre 12-15 unidades, depende lo grandes que las hagáis. A nosotros nos sobraron así que mañana, ¡desayuno feliz!

Madeleines francesas

2 Nov

Hoy doy un salto hasta nuestro país vecino, Francia, uno de los sitios cumbre de la repostería a todos los niveles.

Y como buena amante de lo tradicional no podía quedarme sin traer la receta básica de las típicas madeleines.

Es un dulce que tiene muchas variantes y distintos niveles de dificultad. Recetas que necesitan incluso una noche de reposo. Pero al blog intento darle siempre el toque de lo fácil, con recetas sencillas que cualquiera pueda hacer en casa, y que sean un buen apaño para cualquier ocasión.

Y las madeleines lo tienen todo: buenas, bonitas y baratas. Además rápidas de hacer.

Los ingredientes se encuentran en cualquier despensa. La única particularidad es el molde, que debe ser el típico con forma de concha.

Este es el mío, no me compliqué la vida y lo adquirí en un bazar chino en el que tienen una marca de repostería que considero de una calidad más que aceptable y hasta ahora no me ha decepcionado.

Podéis encontrarlos también en tiendas de repostería, Amazon, o por qué no, aliexpress. Los hay para todos los bolsillos. Este costó 1,80€ y tengo que ir a por uno más.

Los tenéis de varios tamaños y profundidades, o con las estrías más o menos marcadas.

Recomiendo la silicona por dos motivos: se desmolda muchísimo mejor que los de metal y además se enfrían rápido para utilizarlos en la siguiente hornada.

Así que dicho esto; vamos con la receta. Con estas cantidades me salieron 31 madeleines.

INGREDIENTES:

  • 3 huevos M
  • 130 gramos de azúcar blanco

  • 80 gramos de mantequilla derretida
  • 150 gramos de harina de trigo normal
  • 1/2 cucharadita de levadura Royal
  • La ralladura de una naranja

PREPARACIÓN:

  • Precalentar el horno a 200º C calor arriba y abajo.
  • Mezclar los huevos con el azúcar, si tenéis robot o amasadora, o varillas eléctricas, perfecto. Hay que batir hasta conseguir una crema blanquecina y aireada. Se tarda varios minutos.

  • Si usáis amasadora en este punto hay que cambiar el accesorio de batir por la pala de mezclar. Si usáis robot o varillas, a partir de ahora mezclareis manualmente con una espátula, para que la mezcla no baje y pierda el aire. Mezclad siempre con movimientos envolventes.
  • Se añade la mantequilla derretida y la ralladura de naranja. Se mezcla.
  • A continuación se añade la harina y la levadura tamizadas. Se mezcla con la pala a velocidad mínima o a mano con la espátula hasta que se integre.

La consistencia final es la de una masa cremosa y aireada, perfecta para que pueda crecer en el horno y quedar esponjosa.

  • Untar las cavidades del molde con mantequilla o desmoldante. Esto hay que hacerlo cada vez que se horneé incluso usando silicona. Se desmoldarán prácticamente solas.
  • Rellenar las cavidades del molde,
      • pero no del todo, ya que crecerán durante el horneado.

      • Hornear durante 12 minutos. Va a depender de cada horno, pero cuando empiecen a estar doradas por los bordes estarán listas.
      • Sacar del horno y dejar enfriar un minuto antes de desmoldar.
      • Dejar que enfríen del todo en una rejilla.

      Cuando están recién hechas quedan algo crujientes por fuera y pueden comerse calientes, como salen bastantes, yo las dejo enfriar y después baño la mitad de cada una con cobertura de chocolate. A estas también les he añadido un extra de coco rallado.

      Es una receta que permite variables de sabor para todos los gustos, desde cacao en la propia masa, pasando por el uso de especias hasta añadir frutos secos muy picados.

      Y como colofón final, no me aguantaba sin catarlas, aquí una muestra de la textura por dentro. Si se os hace la boca agua, estáis tardando en hacerlas 😀

      Bizcocho en tarros crockpot (olla de cocción lenta)

      22 Oct

      Hoy traigo una receta de las de toda la vida, solo que el método de cocinarla es distinto al habitual. Se trata de unos bizcochos en tarro cocinados en la crockpot.

      Para los que os suene a chino el concepto de crockpot, en resumen, es una olla que cocina a baja temperatura, compuesta por un armazón metálico, una olla extraíble de barro (las hay de más materiales) y una tapa de cristal que nos permite ver lo que hay dentro. Tiene dos niveles de temperatura: bajo y alto, y además una función de mantener caliente. Esto en las versiones standard, pero ya hay ollas con programas.

      Y fijaos si me encanta y le doy uso que ya tengo dos 😆 y la más reciente tiene un programa automático. Las hay digitales y analógicas, es todo un mundo y podría extenderme mucho.

      Entre las bondades de este invento la principal es que respeta los nutrientes de los alimentos, las verduras quedan crujientes por fuera y tiernas por dentro, las carnes sueltan las gelatinas y las legumbres se convierten en un plato estrella. Además se pueden hacer infinidad de platos dulces y salados, desde un arroz con leche, yogur, mermeladas o estos bizcochos. También sirve como fondue. Todo ventajas.

      Otro uso que le estoy dando es para preparar las papillas del niño, me parece una opción muy saludable para cocinar su comida, y huir de ollas exprés que cocinan a temperaturas muy altas.

      Si tenéis alguna duda, podéis preguntar, aunque googleando hay cantidad de información sobre este tipo de ollas. Parezco una vendedora 😂 pero no, aunque ya he convencido a varias personas que se acabaron haciendo con una. Las mías son de 3,5 litros y la próxima será una tamaño grande. Podéis encontrarlas en sitios como media markt o Amazon. Yo tengo una de Lidl marca silvercrest que es estupenda y fue baratísima, pero a España aún no la han traído, la conseguí en Portugal.

      Sobre el bizcocho no es que haya mucho que contar, porque cualquier receta de bizcocho que os guste servirá.

      Lo importante es elegir bien los tarros, que sean de cristal grueso, que soporten calor, y que la forma sea cónica para que podáis desmoldarlos.

      En mi caso utilicé unos tarros de yogur de oveja Coladilla, es una marca de León que no sé en qué sitios más la venden, son de 200ml y la forma de los tarros es como la de los de paté. Creo que en Mercadona hay unos patés en cristal tamaño grande y creo que esos os pueden servir. También son buena opción los tarros Weck que se venden en internet, pero si podéis reciclar tarros que tengáis en casa, mucho mejor. Lo que hice fue comprar tapas nuevas para que queden más bonitos.

      Estos son los tarros con el spray desmoldante aplicado. El ancho de la boca es de 82 mm y caben 4 en la olla de 3,5 litros.

      La receta es la del bizcocho de yogur pero con alguna modificación. Tomamos como referencia el propio vaso del yogur.

      • Un yogur natural cremoso
      • Tres huevos M
      • Dos medidas de azúcar
      • Tres medidas de harina
      • Un sobre de levadura royal
      • Una medida de mantequilla fundida
      • Ralladura de un limón
      • Zumo de medio limón
      • Semillas de amapola

      Preparación: Precalentamos la crockpot en temperatura alta con la tapa puesta mientras hacemos la masa.Batimos los huevos con el azúcar y la ralladura de limón hasta que espumen y empiecen a blanquear.A continuación añadimos el yogur y mezclamos.Después añadir la harina y la levadura previamente tamizadas y mezclar con movimientos envolventes sin llegar a batir.Añadimos el zumo de limón.Añadimos la mantequilla fundida y templada por último, mezclamos con cuidado y quedará una masa muy cremosa.Por último añadir las semillas de amapola (opcional).Aplicamos spray desmoldante dentro de los tarros o en su defecto, mantequilla.Llenamos los tarros a la mitad, yo los llené algo más y casi se desbordan, así que cuidado con eso 😆Los introducimos en la crockpot. Ahora viene lo importante, y es que se debe poner entre la tapa y la olla un paño o una gasa de hacer queso, ya que la olla produce condensación y hay que evitar que el agua caiga sobre los bizcochos.Se hornean durante 50 minutos o 1 hora, depende la cantidad de los tarros, pero podéis ir comprobando cada diez minutos pasada la primera hora si ya están listos. No he probado a hacerlos así en horno pero si probáis aseguraos antes de que es un cristal bueno y grueso, yo los hornearía a 150º o 160º como mucho.Cuando estén se sacan de la olla y se dejan enfriar por completo. Podéis taparlos o bien desmoldarlos.El resultado es un un bizcocho tierno y jugoso. Y estando en tarros tapados se conservan genial, además es un buen formato para llevarse al trabajo.Espero que os haya gustado, y si no tenéis una crockpot podéis pedírsela a papá Noel estas navidades, os aseguro que no os arrepentiréis así que catéis el primer guiso!

      Gofres belgas en gofrera Lidl

      20 Ago

      Hoy toca trasladarse a la bella Bélgica con una de esas recetas que ya ha dado la vuelta al mundo millones de veces. Porque todos sabemos lo que es un gofre, lo hayamos comido o no :)Hace varias semanas adquirí la gofrera Silvercrest de Lidl en la semana dedicada a EEUU.Aunque hace años me hice con una, también de Lidl, pero en forma de flor. La diferencia es que esta última hace unos gofres o waffles finos tipo tortita e incluso se puede hacer galletas, y la que compré el otro día hace gofres cuadrados y gruesos.El libro de instrucciones trae recetas, pero todas ellas son de gofre americano, que es blandito. Y yo quería gofre belga, crujiente por fuera y tierno por dentro, de esos que lo aguantan todo, incluso el helado, sin desintegrarse.En resumen la diferencia entre los dos tipos es que los americanos la masa es líquida tipo tortitas, y los belgas llevan una masa manejable con las manos, necesitan tiempo de levado y se les pone azúcar perlado.Así que vamos con la receta más básica de los belgas, porque hay bastantes, pero esta me parece muy lograda además de fácil.INGREDIENTES:80ml de leche120 gramos de mantequilla sin sal20gr de levadura fresca 280 gramos de harina de fuerza2 huevos1 cucharadita pequeña de salExtracto de vainilla al gusto80 gramos de azúcar perlado (si no tienes puedes utilizar del normal)PREPARACIÓN:Calentar la leche 20 segundos en el microondas y deshacer en ella la levadura.Derretir en un cazo a fuego medio la mantequilla sin que llegue a hervir, si la remueves ayudas a deshacerla antes y que no se caliente tanto.Mezclar la leche con la mantequilla.En un bol poner la harina, la sal y la mezcla liquida que acabamos de obtener. Mezclar hasta que se integre todo bien y añadir los huevos de uno en uno, integrándolos a la masa. Por último añadir la vainilla.Tiene que quedar una masa suave y elástica. Yo la hice con la amasadora (accesorio gancho) durante 7 minutos.La dejamos levar durante una hora aproximadamente o hasta que doble su tamaño, siempre tapada con un paño o film.A continuación añadimos el azúcar perlado. Podéis encontrarlo en Carrefour, es del calibre perfecto para gofres este que os enseño y no llega a 2€.Hay azúcares perlados de calibre más pequeño pero el problema es que se deshacen las perlas dentro de la masa y lo que buscamos es que se caramelice y encontrar algunas perlas dentro de la masa cuando lo comamos.Lo integramos con la masa haciendo movimientos envolventes, la masa se desinflará pero no pasa nada. Es lo normal.A continuación hacemos bolitas de unos 75 gr (las cantidades de la receta dan para unos 9 en total).Dejamos las bolitas reposando tapadas en lo que calienta la gofrera.Cuando haya calentado disponemos las bolitas en los huecos y las aplanamos un poco con la mano. En el caso de esta gofrera se cocinan en 4 minutos, aunque yo los dejé 5 porque me gustan más tostados.El cierre tiene un seguro que yo no aprieto porque siempre se van a inflar un poco y prefiero que queden algo gruesos.Según los vamos sacando los ponemos a templar en una rejilla. Lo ideal es comerlos calentitos pero a mí me gustan a cualquier temperatura. Por fuera son crujientes gracias a la caramelización y no tienen nada que ver con esos industriales que venden en el súper. Merece mucho más la pena hacerlos.Y así quedan por dentro 😋 Son un vicio que apetece en cualquier época del año.Se pueden acompañar de siropes, nata, mermeladas, azúcar glace, canela, chocolate, frutas, dulce de leche, admiten de casi todo.Y si no tienes una gofrera…¡no sabes lo que te pierdes! 😊

      Cuajada casera

      13 Jul


      Hoy traigo una receta muy tradicional, un postre simple que era típico en zonas de pastores que subían a la montaña con sus rebaños y realizaban este postre con leche fresca, añadiendo un trozo de cuajo y dejando reposar la mezcla en un tipo de jarra de madera hasta que cuajaba.

      Sabéis que la cuajada la encontramos en supermercados ya hecha o bien se pueden comprar sobres de preparado. 

      Personalmente nunca me ha convencido el sabor de la cuajada hecha con sobres, tiene un regusto que no me resulta agradable, y además su segundo ingrediente es azúcar y también le suman edulcorante. La cuajada ha de saber a leche, y luego, a gusto del comensal se puede añadir azúcar, miel, bayas, fruta, frutos secos, etc.

      En cuanto a la cuajada ya hecha si podemos encontrar marcas que hacen unas cuajadas muy ricas, personalmente mi preferida es la que hacen los de Quesos de Sasamon, pero no son fáciles de encontrar fuera de Burgos. También tenéis las de Gaza. Siempre presentadas en tarritos de barro, que he ido guardando y los utilicé para mis propias cuajadas.

      Tradicionalmente la cuajada se hace con leche de oveja, pero he sido incapaz de encontrarla. Se puede hacer también con leche de cabra, pero en esta ocasión la hice con leche de vaca fresca con pasteurización suave. 

      Lamentablemente en España ya no se comercializa la leche fresca de verdad, a menos que conozcáis a algún ganadero que os la facilite, es tarea casi imposible.

      Comentaros que me ha salido al tercer intento, en internet hay muchas recetas y la verdad la mayoría no me han sido de mucha utilidad porque no explican ciertas cosas que es necesario saber. Y si la cuajada queda líquida es que algo ha ido mal. Es una receta muy sencilla pero hay que respetar unas normas.

      Lo más importante es la leche, la de pasteurización suave es la más similar a la leche fresca natural. La de brick no sirve porque es uperisada (UHT) lleva un proceso que hace que la leche se conserve meses intacta, pero a base de cargarse bacterias y propiedades. Así que la leche de brick no sirve porque sencillamente, no cuaja. 

      La leche que utilicé es la fresca que podéis encontrar en el lineal de frío del súper. Prestad atención al envase que no ponga pasteurización alta (la de Mercadona es de este tipo, yo utilicé una que se llama Deleitarte que conseguí en Gadis, pero la de Puleva también sirve).

      El cuajo, podéis encontrarlo en cualquier farmacia (sobre 4€), suelen tener el de marca Nievi líquido, existe en polvo pero creo que se dosifica mejor líquido. Si podéis haceros con una pipeta o un gotero, mejor.


      Cloruro de calcio/leche entera en polvo, como la leche ha sido pasteurizada pierde ciertas propiedades que permiten el cuajado. Así que es necesario añadir un aporte de calcio, o bien con cloruro de calcio o con leche en polvo.


      En este caso utilicé el que veís en la foto, pertenece a un kit de esferificación y viene en escamas.


      Podéis conseguirlo en webs de cocina tipo cocineros.net o quizá en alguna farmacia os lo puedan pedir.

      Sobre el cloruro he leído alguna burrada que otra sobre que es tóxico. Nada más lejos de la realidad, el cloruro es sal, si la de mesa es cloruro de sodio, esta es de calcio. Toda sal en exceso es mala, pero las cantidades que se usan son mínimas. De hecho el cloruro de calcio es necesario para hacer quesos y se encuentra en muchísimos alimentos. Podéis estar tranquilos 100%.

      Si no podéis conseguirlo la alternativa es utilizar leche entera en polvo, son 55gr por cada litro de leche.

      Y ahora sí vamos con la receta: (para 7 tarritos)

      • 1 litro de leche fresca
      • 5 gotas de cuajo por cada tarrito 
      • Cloruro cálcico: lo que cabe en la punta de un cuchillo, en peso unos 2 miligramos son suficientes para un litro de leche. Si lo hacéis con leche en polvo son 55 gr
      • Una cucharada de azúcar (opcional si la queréis ligeramente dulce)

      Preparación:

      1. Diluir el cloruro de calcio en una cucharada de agua. Añadirlo a la leche.
      2. Calentar la leche hasta 42º C si no tenéis termómetro apagad el fuego cuando empiece a humear.
      3. Dejar templar unos minutos
      4. Poner en cada tarrito 5 gotas de cuajo, si os gusta una cuajada más consistente poned más gotas.
      5. La leche ha de estar entre 37 y 40 grados para que el cuajo funcione. Es este punto en que esta caliente pero no quema al tacto.
      6. Repartir la leche en los tarros y taparlos con papel de aluminio o film.
      7. Si es posible, que los tarros reposen tapados dentro del horno apagado y muy importante: SIN MOVERSE.
      8. Dejar cuajar un par de horas. Cuando haya cuajado, introducir en la nevera dónde acabará de adquirir consistencia.
      9. Se suele degustar con miel.                      



      Como podéis ver ha quedado con una consistencia muy suave, es cuestión de jugar con las cantidades de cuajo.

      Y una vez que sepáis hacer cuajada natural,  es el primer paso para hacer queso fresco, lo único que se añade a mayores es sal. Cuando lo haga os cuento todo el proceso 😊

      ¡Buen provecho!

      Bollos de leche y mantequilla con chocolate 

      10 May


      Hoy vengo con otra receta de panadería, pero esta vez dulce. A menudo nos quejamos de la bollería industrial, y con razón. Pero a la hora de hacer bollos en casa es frecuente que no mantengan su frescura y a los dos días la miga esté más seca y dura.

      Con esta receta podréis tener unos bollos para desayunos y meriendas con una textura increíble y que aguantarán varios días perfectos. Forman parte del libro de panes de Anna Bellsolà, que me está siendo súper útil ahora que ando indagando en el mundo panadero.

      Ingredientes para 11 unidades XL o 22 normales (podéis también hacer la mitad dividiendo entre dos los ingredientes)


      1kg de harina de fuerza

      650ml de agua 

      20 gr de levadura de panadero fresca

      20gr de sal 

      70 gr de azúcar (puede sustituirse por panela)

      160 gr de mantequilla sin sal a temperatura ambiente 

      50 gr de leche en polvo

      390 gr de pepitas de chocolate (opcional)

      Mezclamos todos los ingredientes con amasadora, panificadora o a mano, hasta conseguir una masa elástica que al estirarla sea semitranslúcida. 


      Hacemos una bola y la dejamos reposar tapada en un bol durante 59 min. La masa que veis lleva un par de cucharadas de cacao en polvo.

      Pasado ese tiempo dividimos la masa en once porciones de 200gr para bollos tamaño muy grande o en veintidós de 100gr si los queréis tamaño normal. Los grandes salen enormes, con uno comen dos personas.

      Hacemos bolas con las porciones de masa y las disponemos en las bandejas donde vayamos a hornearlas, dejando cierto espacio entre ellas.


      Tapamos con un paño y dejamos reposar durante 1 hora y media. 

      Precalentamos el horno a 180º calor arriba y abajo sin convección.

      Pincelamos los bollos con huevo batido y con una tijera hacemos cortes en forma de cruz en el centro.


      Horneamos durante 25 minutos hasta que estén dorados por fuera.

      Sacamos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla. Cuidado al moverlos de la bandeja a la rejilla porque salen blandos.


      Podéis ver sobre mi mano el tamaño que tienen para haceros una idea. 

      Lo mejor es la textura al abrirlos una vez enfriados…


      Quedan buenísimos o al menos eso me dicen quienes examinan todo lo que cocino 😀

      Otra opción es sustituir las pepitas de chocolate por pasas, arándanos, frutos secos, etc o sencillamente no añadirles nada y que sean unos bollos de leche clásicos. 

      Espero que os haya gustado la receta y os animéis a hacerla 🙂