Tortitas de avena y plátano

8 Nov

Hace un rato estaba pensando qué hacer de merendar. Y recordé que tenía harina de avena, que en realidad no deja de ser copos de avena pulverizada. Las que viváis en España la tenéis en Mercadona. La compré hace semanas sin tener mucha idea de qué iba a hacer con ella 😆 así que hoy tortitas. En esta receta aparte de sustituir el trigo por la avena, también sustituí el huevo por un plátano y así evado el azúcar añadido. Parece una receta “healthy” y todo; pero no, no cuando después me las como con mermelada, siropes o dulce de leche.INGREDIENTES:230ml de leche1 plátano 150gr de harina de avena1 cucharadita de levadura royalExtra: a mayores puse después una cucharada de postre de canela, pero podéis también ponerle cacao si sois chocolateros, además le va genial al plátano.PREPARACIÓN Primero triturar el plátano con la leche, usando la batidora de brazo.Añadir la harina, la levadura y la canela o cacao, o cualquier especia que os guste.Para dosificar la cantidad de masa utilicé la típica cuchara para helados, instrumento muy útil en repostería. No salen muy grandes pero como yo digo, son tortitas, no tortazos 😆La masa debe quedar algo liquida, de forma que al echarla en la sartén se expanda por sí misma haciendo un círculo.En mi caso, tengo una crepera eléctrica que es donde hago siempre las tortitas. Si no tenéis sirve cualquier sartén antiadherente, cuanto más grande sea antes terminareis de hacerlas. Hay que dejar que se caliente bien y después bajar uno o dos puntos la temperatura del fuego.Importante, la primera tanda poner mantequilla en la sartén para poder despegarlas. En las restantes tandas no será necesario. Habrá que darles la vuelta cuando tengan este aspecto con burbujas.Estarán doradas y habrá que dejarlas por el otro lado sobre un minuto o minuto y medio. ¡Y listas para comer!Cuando están calientes se les nota levemente el sabor a plátano, en frío no tanto. Si os sobran podéis guardarlas en la nevera en un tupper para el día siguiente y darles diez segundos de microondas antes de comerlas. O incluso si queréis hacer mucha cantidad, admiten congelador. Os recomiendo en el caso de congelación, separarlas con papel vegetal para que no se rompan cuando vayáis a descongelarlas.Nosotros las hemos comido con mermelada de melocotón casera y plátano cortado. Pero como somos muy pecadores fuimos a por el dulce de leche a posteriori :DSalen sobre 12-15 unidades, depende lo grandes que las hagáis. A nosotros nos sobraron así que mañana, ¡desayuno feliz!

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Madeleines francesas

2 Nov

Hoy doy un salto hasta nuestro país vecino, Francia, uno de los sitios cumbre de la repostería a todos los niveles.

Y como buena amante de lo tradicional no podía quedarme sin traer la receta básica de las típicas madeleines.

Es un dulce que tiene muchas variantes y distintos niveles de dificultad. Recetas que necesitan incluso una noche de reposo. Pero al blog intento darle siempre el toque de lo fácil, con recetas sencillas que cualquiera pueda hacer en casa, y que sean un buen apaño para cualquier ocasión.

Y las madeleines lo tienen todo: buenas, bonitas y baratas. Además rápidas de hacer.

Los ingredientes se encuentran en cualquier despensa. La única particularidad es el molde, que debe ser el típico con forma de concha.

Este es el mío, no me compliqué la vida y lo adquirí en un bazar chino en el que tienen una marca de repostería que considero de una calidad más que aceptable y hasta ahora no me ha decepcionado.

Podéis encontrarlos también en tiendas de repostería, Amazon, o por qué no, aliexpress. Los hay para todos los bolsillos. Este costó 1,80€ y tengo que ir a por uno más.

Los tenéis de varios tamaños y profundidades, o con las estrías más o menos marcadas.

Recomiendo la silicona por dos motivos: se desmolda muchísimo mejor que los de metal y además se enfrían rápido para utilizarlos en la siguiente hornada.

Así que dicho esto; vamos con la receta. Con estas cantidades me salieron 31 madeleines.

INGREDIENTES:

  • 3 huevos M
  • 130 gramos de azúcar blanco

  • 80 gramos de mantequilla derretida
  • 150 gramos de harina de trigo normal
  • 1/2 cucharadita de levadura Royal
  • La ralladura de una naranja

PREPARACIÓN:

  • Precalentar el horno a 200º C calor arriba y abajo.
  • Mezclar los huevos con el azúcar, si tenéis robot o amasadora, o varillas eléctricas, perfecto. Hay que batir hasta conseguir una crema blanquecina y aireada. Se tarda varios minutos.

  • Si usáis amasadora en este punto hay que cambiar el accesorio de batir por la pala de mezclar. Si usáis robot o varillas, a partir de ahora mezclareis manualmente con una espátula, para que la mezcla no baje y pierda el aire. Mezclad siempre con movimientos envolventes.
  • Se añade la mantequilla derretida y la ralladura de naranja. Se mezcla.
  • A continuación se añade la harina y la levadura tamizadas. Se mezcla con la pala a velocidad mínima o a mano con la espátula hasta que se integre.

La consistencia final es la de una masa cremosa y aireada, perfecta para que pueda crecer en el horno y quedar esponjosa.

  • Untar las cavidades del molde con mantequilla o desmoldante. Esto hay que hacerlo cada vez que se horneé incluso usando silicona. Se desmoldarán prácticamente solas.
  • Rellenar las cavidades del molde,
      • pero no del todo, ya que crecerán durante el horneado.

      • Hornear durante 12 minutos. Va a depender de cada horno, pero cuando empiecen a estar doradas por los bordes estarán listas.
      • Sacar del horno y dejar enfriar un minuto antes de desmoldar.
      • Dejar que enfríen del todo en una rejilla.

      Cuando están recién hechas quedan algo crujientes por fuera y pueden comerse calientes, como salen bastantes, yo las dejo enfriar y después baño la mitad de cada una con cobertura de chocolate. A estas también les he añadido un extra de coco rallado.

      Es una receta que permite variables de sabor para todos los gustos, desde cacao en la propia masa, pasando por el uso de especias hasta añadir frutos secos muy picados.

      Y como colofón final, no me aguantaba sin catarlas, aquí una muestra de la textura por dentro. Si se os hace la boca agua, estáis tardando en hacerlas 😀

      Bizcocho en tarros crockpot (olla de cocción lenta)

      22 Oct

      Hoy traigo una receta de las de toda la vida, solo que el método de cocinarla es distinto al habitual. Se trata de unos bizcochos en tarro cocinados en la crockpot.

      Para los que os suene a chino el concepto de crockpot, en resumen, es una olla que cocina a baja temperatura, compuesta por un armazón metálico, una olla extraíble de barro (las hay de más materiales) y una tapa de cristal que nos permite ver lo que hay dentro. Tiene dos niveles de temperatura: bajo y alto, y además una función de mantener caliente. Esto en las versiones standard, pero ya hay ollas con programas.

      Y fijaos si me encanta y le doy uso que ya tengo dos 😆 y la más reciente tiene un programa automático. Las hay digitales y analógicas, es todo un mundo y podría extenderme mucho.

      Entre las bondades de este invento la principal es que respeta los nutrientes de los alimentos, las verduras quedan crujientes por fuera y tiernas por dentro, las carnes sueltan las gelatinas y las legumbres se convierten en un plato estrella. Además se pueden hacer infinidad de platos dulces y salados, desde un arroz con leche, yogur, mermeladas o estos bizcochos. También sirve como fondue. Todo ventajas.

      Otro uso que le estoy dando es para preparar las papillas del niño, me parece una opción muy saludable para cocinar su comida, y huir de ollas exprés que cocinan a temperaturas muy altas.

      Si tenéis alguna duda, podéis preguntar, aunque googleando hay cantidad de información sobre este tipo de ollas. Parezco una vendedora 😂 pero no, aunque ya he convencido a varias personas que se acabaron haciendo con una. Las mías son de 3,5 litros y la próxima será una tamaño grande. Podéis encontrarlas en sitios como media markt o Amazon. Yo tengo una de Lidl marca silvercrest que es estupenda y fue baratísima, pero a España aún no la han traído, la conseguí en Portugal.

      Sobre el bizcocho no es que haya mucho que contar, porque cualquier receta de bizcocho que os guste servirá.

      Lo importante es elegir bien los tarros, que sean de cristal grueso, que soporten calor, y que la forma sea cónica para que podáis desmoldarlos.

      En mi caso utilicé unos tarros de yogur de oveja Coladilla, es una marca de León que no sé en qué sitios más la venden, son de 200ml y la forma de los tarros es como la de los de paté. Creo que en Mercadona hay unos patés en cristal tamaño grande y creo que esos os pueden servir. También son buena opción los tarros Weck que se venden en internet, pero si podéis reciclar tarros que tengáis en casa, mucho mejor. Lo que hice fue comprar tapas nuevas para que queden más bonitos.

      Estos son los tarros con el spray desmoldante aplicado. El ancho de la boca es de 82 mm y caben 4 en la olla de 3,5 litros.

      La receta es la del bizcocho de yogur pero con alguna modificación. Tomamos como referencia el propio vaso del yogur.

      • Un yogur natural cremoso
      • Tres huevos M
      • Dos medidas de azúcar
      • Tres medidas de harina
      • Un sobre de levadura royal
      • Una medida de mantequilla fundida
      • Ralladura de un limón
      • Zumo de medio limón
      • Semillas de amapola

      Preparación: Precalentamos la crockpot en temperatura alta con la tapa puesta mientras hacemos la masa.Batimos los huevos con el azúcar y la ralladura de limón hasta que espumen y empiecen a blanquear.A continuación añadimos el yogur y mezclamos.Después añadir la harina y la levadura previamente tamizadas y mezclar con movimientos envolventes sin llegar a batir.Añadimos el zumo de limón.Añadimos la mantequilla fundida y templada por último, mezclamos con cuidado y quedará una masa muy cremosa.Por último añadir las semillas de amapola (opcional).Aplicamos spray desmoldante dentro de los tarros o en su defecto, mantequilla.Llenamos los tarros a la mitad, yo los llené algo más y casi se desbordan, así que cuidado con eso 😆Los introducimos en la crockpot. Ahora viene lo importante, y es que se debe poner entre la tapa y la olla un paño o una gasa de hacer queso, ya que la olla produce condensación y hay que evitar que el agua caiga sobre los bizcochos.Se hornean durante 50 minutos o 1 hora, depende la cantidad de los tarros, pero podéis ir comprobando cada diez minutos pasada la primera hora si ya están listos. No he probado a hacerlos así en horno pero si probáis aseguraos antes de que es un cristal bueno y grueso, yo los hornearía a 150º o 160º como mucho.Cuando estén se sacan de la olla y se dejan enfriar por completo. Podéis taparlos o bien desmoldarlos.El resultado es un un bizcocho tierno y jugoso. Y estando en tarros tapados se conservan genial, además es un buen formato para llevarse al trabajo.Espero que os haya gustado, y si no tenéis una crockpot podéis pedírsela a papá Noel estas navidades, os aseguro que no os arrepentiréis así que catéis el primer guiso!

      Gofres belgas en gofrera Lidl

      20 Ago

      Hoy toca trasladarse a la bella Bélgica con una de esas recetas que ya ha dado la vuelta al mundo millones de veces. Porque todos sabemos lo que es un gofre, lo hayamos comido o no :)Hace varias semanas adquirí la gofrera Silvercrest de Lidl en la semana dedicada a EEUU.Aunque hace años me hice con una, también de Lidl, pero en forma de flor. La diferencia es que esta última hace unos gofres o waffles finos tipo tortita e incluso se puede hacer galletas, y la que compré el otro día hace gofres cuadrados y gruesos.El libro de instrucciones trae recetas, pero todas ellas son de gofre americano, que es blandito. Y yo quería gofre belga, crujiente por fuera y tierno por dentro, de esos que lo aguantan todo, incluso el helado, sin desintegrarse.En resumen la diferencia entre los dos tipos es que los americanos la masa es líquida tipo tortitas, y los belgas llevan una masa manejable con las manos, necesitan tiempo de levado y se les pone azúcar perlado.Así que vamos con la receta más básica de los belgas, porque hay bastantes, pero esta me parece muy lograda además de fácil.INGREDIENTES:80ml de leche120 gramos de mantequilla sin sal20gr de levadura fresca 280 gramos de harina de fuerza2 huevos1 cucharadita pequeña de salExtracto de vainilla al gusto80 gramos de azúcar perlado (si no tienes puedes utilizar del normal)PREPARACIÓN:Calentar la leche 20 segundos en el microondas y deshacer en ella la levadura.Derretir en un cazo a fuego medio la mantequilla sin que llegue a hervir, si la remueves ayudas a deshacerla antes y que no se caliente tanto.Mezclar la leche con la mantequilla.En un bol poner la harina, la sal y la mezcla liquida que acabamos de obtener. Mezclar hasta que se integre todo bien y añadir los huevos de uno en uno, integrándolos a la masa. Por último añadir la vainilla.Tiene que quedar una masa suave y elástica. Yo la hice con la amasadora (accesorio gancho) durante 7 minutos.La dejamos levar durante una hora aproximadamente o hasta que doble su tamaño, siempre tapada con un paño o film.A continuación añadimos el azúcar perlado. Podéis encontrarlo en Carrefour, es del calibre perfecto para gofres este que os enseño y no llega a 2€.Hay azúcares perlados de calibre más pequeño pero el problema es que se deshacen las perlas dentro de la masa y lo que buscamos es que se caramelice y encontrar algunas perlas dentro de la masa cuando lo comamos.Lo integramos con la masa haciendo movimientos envolventes, la masa se desinflará pero no pasa nada. Es lo normal.A continuación hacemos bolitas de unos 75 gr (las cantidades de la receta dan para unos 9 en total).Dejamos las bolitas reposando tapadas en lo que calienta la gofrera.Cuando haya calentado disponemos las bolitas en los huecos y las aplanamos un poco con la mano. En el caso de esta gofrera se cocinan en 4 minutos, aunque yo los dejé 5 porque me gustan más tostados.El cierre tiene un seguro que yo no aprieto porque siempre se van a inflar un poco y prefiero que queden algo gruesos.Según los vamos sacando los ponemos a templar en una rejilla. Lo ideal es comerlos calentitos pero a mí me gustan a cualquier temperatura. Por fuera son crujientes gracias a la caramelización y no tienen nada que ver con esos industriales que venden en el súper. Merece mucho más la pena hacerlos.Y así quedan por dentro 😋 Son un vicio que apetece en cualquier época del año.Se pueden acompañar de siropes, nata, mermeladas, azúcar glace, canela, chocolate, frutas, dulce de leche, admiten de casi todo.Y si no tienes una gofrera…¡no sabes lo que te pierdes! 😊

      Cuajada casera

      13 Jul


      Hoy traigo una receta muy tradicional, un postre simple que era típico en zonas de pastores que subían a la montaña con sus rebaños y realizaban este postre con leche fresca, añadiendo un trozo de cuajo y dejando reposar la mezcla en un tipo de jarra de madera hasta que cuajaba.

      Sabéis que la cuajada la encontramos en supermercados ya hecha o bien se pueden comprar sobres de preparado. 

      Personalmente nunca me ha convencido el sabor de la cuajada hecha con sobres, tiene un regusto que no me resulta agradable, y además su segundo ingrediente es azúcar y también le suman edulcorante. La cuajada ha de saber a leche, y luego, a gusto del comensal se puede añadir azúcar, miel, bayas, fruta, frutos secos, etc.

      En cuanto a la cuajada ya hecha si podemos encontrar marcas que hacen unas cuajadas muy ricas, personalmente mi preferida es la que hacen los de Quesos de Sasamon, pero no son fáciles de encontrar fuera de Burgos. También tenéis las de Gaza. Siempre presentadas en tarritos de barro, que he ido guardando y los utilicé para mis propias cuajadas.

      Tradicionalmente la cuajada se hace con leche de oveja, pero he sido incapaz de encontrarla. Se puede hacer también con leche de cabra, pero en esta ocasión la hice con leche de vaca fresca con pasteurización suave. 

      Lamentablemente en España ya no se comercializa la leche fresca de verdad, a menos que conozcáis a algún ganadero que os la facilite, es tarea casi imposible.

      Comentaros que me ha salido al tercer intento, en internet hay muchas recetas y la verdad la mayoría no me han sido de mucha utilidad porque no explican ciertas cosas que es necesario saber. Y si la cuajada queda líquida es que algo ha ido mal. Es una receta muy sencilla pero hay que respetar unas normas.

      Lo más importante es la leche, la de pasteurización suave es la más similar a la leche fresca natural. La de brick no sirve porque es uperisada (UHT) lleva un proceso que hace que la leche se conserve meses intacta, pero a base de cargarse bacterias y propiedades. Así que la leche de brick no sirve porque sencillamente, no cuaja. 

      La leche que utilicé es la fresca que podéis encontrar en el lineal de frío del súper. Prestad atención al envase que no ponga pasteurización alta (la de Mercadona es de este tipo, yo utilicé una que se llama Deleitarte que conseguí en Gadis, pero la de Puleva también sirve).

      El cuajo, podéis encontrarlo en cualquier farmacia (sobre 4€), suelen tener el de marca Nievi líquido, existe en polvo pero creo que se dosifica mejor líquido. Si podéis haceros con una pipeta o un gotero, mejor.


      Cloruro de calcio/leche entera en polvo, como la leche ha sido pasteurizada pierde ciertas propiedades que permiten el cuajado. Así que es necesario añadir un aporte de calcio, o bien con cloruro de calcio o con leche en polvo.


      En este caso utilicé el que veís en la foto, pertenece a un kit de esferificación y viene en escamas.


      Podéis conseguirlo en webs de cocina tipo cocineros.net o quizá en alguna farmacia os lo puedan pedir.

      Sobre el cloruro he leído alguna burrada que otra sobre que es tóxico. Nada más lejos de la realidad, el cloruro es sal, si la de mesa es cloruro de sodio, esta es de calcio. Toda sal en exceso es mala, pero las cantidades que se usan son mínimas. De hecho el cloruro de calcio es necesario para hacer quesos y se encuentra en muchísimos alimentos. Podéis estar tranquilos 100%.

      Si no podéis conseguirlo la alternativa es utilizar leche entera en polvo, son 55gr por cada litro de leche.

      Y ahora sí vamos con la receta: (para 7 tarritos)

      • 1 litro de leche fresca
      • 5 gotas de cuajo por cada tarrito 
      • Cloruro cálcico: lo que cabe en la punta de un cuchillo, en peso unos 2 miligramos son suficientes para un litro de leche. Si lo hacéis con leche en polvo son 55 gr
      • Una cucharada de azúcar (opcional si la queréis ligeramente dulce)

      Preparación:

      1. Diluir el cloruro de calcio en una cucharada de agua. Añadirlo a la leche.
      2. Calentar la leche hasta 42º C si no tenéis termómetro apagad el fuego cuando empiece a humear.
      3. Dejar templar unos minutos
      4. Poner en cada tarrito 5 gotas de cuajo, si os gusta una cuajada más consistente poned más gotas.
      5. La leche ha de estar entre 37 y 40 grados para que el cuajo funcione. Es este punto en que esta caliente pero no quema al tacto.
      6. Repartir la leche en los tarros y taparlos con papel de aluminio o film.
      7. Si es posible, que los tarros reposen tapados dentro del horno apagado y muy importante: SIN MOVERSE.
      8. Dejar cuajar un par de horas. Cuando haya cuajado, introducir en la nevera dónde acabará de adquirir consistencia.
      9. Se suele degustar con miel.                      



      Como podéis ver ha quedado con una consistencia muy suave, es cuestión de jugar con las cantidades de cuajo.

      Y una vez que sepáis hacer cuajada natural,  es el primer paso para hacer queso fresco, lo único que se añade a mayores es sal. Cuando lo haga os cuento todo el proceso 😊

      ¡Buen provecho!

      Bollos de leche y mantequilla con chocolate 

      10 May


      Hoy vengo con otra receta de panadería, pero esta vez dulce. A menudo nos quejamos de la bollería industrial, y con razón. Pero a la hora de hacer bollos en casa es frecuente que no mantengan su frescura y a los dos días la miga esté más seca y dura.

      Con esta receta podréis tener unos bollos para desayunos y meriendas con una textura increíble y que aguantarán varios días perfectos. Forman parte del libro de panes de Anna Bellsolà, que me está siendo súper útil ahora que ando indagando en el mundo panadero.

      Ingredientes para 11 unidades XL o 22 normales (podéis también hacer la mitad dividiendo entre dos los ingredientes)


      1kg de harina de fuerza

      650ml de agua 

      20 gr de levadura de panadero fresca

      20gr de sal 

      70 gr de azúcar (puede sustituirse por panela)

      160 gr de mantequilla sin sal a temperatura ambiente 

      50 gr de leche en polvo

      390 gr de pepitas de chocolate (opcional)

      Mezclamos todos los ingredientes con amasadora, panificadora o a mano, hasta conseguir una masa elástica que al estirarla sea semitranslúcida. 


      Hacemos una bola y la dejamos reposar tapada en un bol durante 59 min. La masa que veis lleva un par de cucharadas de cacao en polvo.

      Pasado ese tiempo dividimos la masa en once porciones de 200gr para bollos tamaño muy grande o en veintidós de 100gr si los queréis tamaño normal. Los grandes salen enormes, con uno comen dos personas.

      Hacemos bolas con las porciones de masa y las disponemos en las bandejas donde vayamos a hornearlas, dejando cierto espacio entre ellas.


      Tapamos con un paño y dejamos reposar durante 1 hora y media. 

      Precalentamos el horno a 180º calor arriba y abajo sin convección.

      Pincelamos los bollos con huevo batido y con una tijera hacemos cortes en forma de cruz en el centro.


      Horneamos durante 25 minutos hasta que estén dorados por fuera.

      Sacamos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla. Cuidado al moverlos de la bandeja a la rejilla porque salen blandos.


      Podéis ver sobre mi mano el tamaño que tienen para haceros una idea. 

      Lo mejor es la textura al abrirlos una vez enfriados…


      Quedan buenísimos o al menos eso me dicen quienes examinan todo lo que cocino 😀

      Otra opción es sustituir las pepitas de chocolate por pasas, arándanos, frutos secos, etc o sencillamente no añadirles nada y que sean unos bollos de leche clásicos. 

      Espero que os haya gustado la receta y os animéis a hacerla 🙂

      Panes de molde

      8 May


      Hoy toca receta de pan casero, una receta sencilla y que cumpliendo unas normas básicas, conseguiréis un pan muy resultón.

      Una de las cosas que encuentro más satisfactorias en cocina es hacer mi propio pan, y con el tiempo siempre se va mejorando y aprendiendo. Y merece mucho la pena hacerlo en casa.

      A diferencia de otros panes clásicos, el que os muestro aquí no necesita masa madre ni levados de muchas horas. Es un pan de molde natural que aprendí a hacer gracias al libro de Anna Bellsolà “Pan en Casa” pero al que he añadido cosas a mi gusto por no dejarlo en un pan simple. Os recomiendo mucho la lectura de este libro, en el que el alma de la panadería Baluard enseña todo lo necesario para un buen pan artesanal.

      Ingredientes para dos panes:

      1kg de harina de trigo de fuerza 

      600 ml de agua

      20 gr de levadura de panadero fresca

      20 gramos de sal 

      25 gr de leche en polvo 

      Opcional: pasas, semillas, nueces, etc

      Mezclar todos los ingredientes en un bol grande, si tenéis planificadora en el programa de amasado o si utilizáis amasadora (como en mi caso) en unos cinco minutos conseguiréis una masa elástica que se despegará de los bordes del bol.

      Si hacéis el amasado a mano, la masa estará lista cuando al estirarla notéis una masa fina con cierta transparencia, como una sábana.

      Separar la masa en dos porciones iguales en peso. Añadir pasas y nueces, o bien las semillas que más os gusten. O simplemente hacerlo sin nada más.

      Dejar reposar la masa en el cuenco una hora y cuarto,tapada con un paño o film para que no se seque. O bien hasta que doble su volumen.


      Pasado el primer levado cuando ya haya doblado tamaño, pasamos las masas a los moldes donde vayamos a hornearlos, previamente engrasados con spray desmoldane o aceite.

      Fermentación final: dejamos las masas reposar una hora más, tapadas con un paño, hasta que doblen tamaño.





      Precalentar el horno con calor arriba y abajo a 200ºC.

        Dentro del horno suelo colocar un cuenco de metal con agua para crear humedad durante el horneado, esto ayuda a crear una corteza más crujiente.

      Introducimos los moldes en el horno durante 35-45 minutos, se van a dorar ligeramente, ahí sabremos que ya están listos. Si en ese tiempo no se han dorado podéis sacarlos del molde y acabar de hornearlos así hasta que se seque la corteza y se doren.

      Sacamos los moldes del horno y los vaciamos sobre una rejilla para que los panes enfríen al menos un par de horas.




      Como veis el de semillas lo hice en un molde alargado y el de pasas y nueces en uno redondo para que quedase más tipo hogaza.

      Es muy importante respetar cantidades y tiempos de levado. Si solo queréis hacer un pan, basta con reducir ingredientes a la mitad, pero como aguanta bien varios días podéis hacer dos tranquilamente.

      En panadería es más recomendable utilizar leche en polvo ya que no se añade humedad extra a la masa, y es importante no pasarse con la cantidad de sal para no estropear el efecto de la levadura, además la sal ayudará a que el pan salga más blanco.

      Podéis hacer el pan de molde mezclando tipos de harina, como centeno, pero para empezar es mejor no sobrepasar el 20% en la mezcla; y los tiempos de levado suelen ser algo mayores,ya que son harinas con distintos índices de gluten. Es ir probando fórmulas hasta dar con la que más os guste.

      Otro punto básico es el horno, personalmente considero imprescindible tener un termómetro dentro del horno porque la mayoría de hornos domésticos no se corresponde la temperatura del termostato con la temperatura real, y para el pan ha de ser la temperatura exacta. Un pequeño truco es precalentarlo a 210º porque al abrir la puerta para meter los moldes siempre se pierden grados de calor; una vez cerrado el horno bajar a 200º. 

      Knäckerbröd 

      28 Mar

      Llevo unos días en modo panadero. En casa somos muy de pan y afortunadamente comemos a diario pan de panadero, del de verdad, ventajas de vivir en lo rural 😀

      Pero a veces me apetece hacer pan, sobre todo panes que no se encuentran en la panadería de forma habitual. Queda la opción supermercado pero no es lo mismo. 

      Una de las cosas que me encanta del norte de Europa es la cultura de pan que hay a nivel variedad, en España la variedad es algo relativamente nuevo y ya se ven muchos sitios donde venden panes con variedad de cereales y formas. Cuando vivía en ciudad solía comprarlo en una panadería alemana, y aunque aquí tenemos buenos panes, siempre me llama el ir cambiando lo clásico.

      Así que me puse a hacer knäckerbröd rememorando todos los que me comí en Suecia, que no fueron pocos. Es un tipo de pan plano y crujiente, recuerda a lo que encontramos aquí en el súper llamado pan Wasa. No deja de ser un tipo de cracker de centeno.

      Me gusta para desayunar o merendar, para comer prefiero algo con miga, y suelo comerlo con queso crema o con embutidos, o salmón ahumado o pescados en conserva. La gracia es comer sin inflarme a pan.

      Hay muchas recetas y depende siempre de la zona de la que procedan. Antiguamente se hacían con agua de mar, actualmente mucha gente les añade miel pero eso ya es una modernez. Este pan estaba pensado para durar largos periodos de tiempo, teniendo en cuenta que en países nórdicos el invierno es muy largo, son especialistas en hacer que los alimentos duren, además es un tema muy interesante todas las opciones que tienen.

      Este pan puede comprarse en ikea, hace años vendían el de la marca Leksand pero ahora creo que lo venden de su propia marca y no sé quién es el fabricante que hay detrás. Es una opción pero merece mucho más la pena hacerlo en casa.

      Ingredientes para 6 unidades de 20cm:

      300 gramos de harina (40 %centeno y 60% de fuerza; podéis hacerlo con 100% centeno pero queda bastante fuerte no es para todos los paladares)

      220 ml de agua 

      una cucharadita de sal

      Varios tipos de semillas, en estos puse semillas de lino, sésamo tostado, sésamo negro, semillas de amapola y semillas de amaranto. Lo ideal es poner alcaravea pero no tenía a mano.


      El sésamo negro es de un súper asiático al que voy de vez en cuando a curiosear. El amaranto lo conocí recientemente porque lo trajeron en lidl y me parece una semilla que juego en panadería.

      Los knäckerbröd se hacen sin levadura aunque he visto recetas que la añaden, para mí no tiene mucho sentido porque no queremos que la masa crezca. 

      Lo ideal es hacerlos a partir de masa madre y dejarla reposar una noche al menos, le da mucho más sabor al pan, pero aquí os traigo la receta exprés.


      Como veis la cantidad de semillas es generosa, no hay cantidad exacta.


      Se mezclan todos los ingredientes hasta hacer una bola. La masa está un poco pegajosa pero dejándola reposar tapada media hora hace que asiente y se trabaje sin problema.


      Cogemos un trozo grande de masa y la aplanamos con el rodillo, tiene que quedar muy fina, como de 1 milímetro. 

      A continuación con la tapa de una olla cortamos un círculo de unos 20cm, o del tamaño que los queráis hacer. En el centro se hace otro agujero, es lo clásico pero no obligatorio, el motivo tiene su razón de ser, facilitar su almacenamiento atándolos juntos y poder colgarlos en sitios donde los animales no llegasen.

      Los suecos tienen rodillos con pinchos específicos para esto, pero al no tener se pueden pinchar con un tenedor.


      A la hora de pincharlos es importante hacer muchos agujeros y juntos, para que no le salgan burbujas en el horneado. Es quizá lo más tedioso del proceso. 

      Mientras precaliento el horno a 200º suelo hacer un par por adelantado y mientras se hornea cada uno voy preparando los siguientes. Una opción es pincelarlos con un poco de agua y añadir más semillas encima para darle un toque aún más rústico.

      Se hornean 12 minutos, si veis que se doran antes mejor sacarlos porque se queman fácilmente.

      Dejar enfriar en una rejilla. Los hago de un día para otro y aprovecho el calor residual del horno para meterlos juntos y que acaben de secar.


      Y este es el resultado. Listos para un desayuno energético 🙂 

      Tarta de calabaza con nueces caramelizadas

      23 Mar


      La receta de hoy de todo un clásico en mi cocina. Y aunque no es época de calabaza autóctona tenía antojo y compré un par de kilos en el mercado, la mitad para la tarta y la otra mitad para hacer sopa.

      A lo largo de los años he ido añadiendo y quitando cosas a la receta y al final me quedé con esta. Sobre todo me encanta ese toque especiado que le va tan bien a la calabaza.

      Ingredientes:

      800 gramos de calabaza (previamente pelada y cocida)

      1 lata pequeña de leche condensada (usaremos la lata como medida)

      4 huevos grandes 

      1 lata de leche 

      250 ml de nata líquida 

      Media lata de azúcar moreno de caña o panela

      La ralladura de un limón 

      3 cucharaditas de canela

      1 cucharadita de nuez moscada

      1 cucharadita de gengibre en polvo

      1/2 cucharadita de clavo en polvo

      1 lata de harina normal 

      1 sobre de levadura royal

      Para la cobertura:

      Nueces de California, nueces pecanas y nueces de Brasil 

      Azúcar de caña

      Un chorrito de agua 


      Mezclamos todos los ingredientes excepto la harina y la levadura. Podéis hacerlo con una batidora de brazo convencional, es lo más rápido y deja la masa perfecta.

      A continuación, con todo licuado, añadimos la harina y la levadura. Volvemos a mezclar.


      Quedará una masa líquida anaranjada (no tengo buena luz hoy para las fotos) con puntitos de las especias.


      En la receta os pongo las especias por separado pero yo utilizo este mía que se puede comprar en iherb y lleva esas mismas especias, aunque a mayores le añado un poco de canela Ceylán.

      Precalentamos el horno a 180º calor arriba y abajo sin aire.

      Untamos el molde con mantequilla o desmoldante, vertemos la mezcla y horneamos durante una hora.


      Poco antes de que termine la hora, preparamos un cazo con fondo grueso donde pondremos el azúcar de caña, y las nueces, cuando empiece a calentarse añadimos un chorrito de agua y removemos todo. Estará listo cuando el azúcar se haya derretido. No os pongo cantidades porque se puede hacer a ojo fácilmente.


      Los tres tipos de nueces las compré en Lidl y quedan bien de precio, las pecanas aquí no se encuentran fácil y menos a buen precio, estas variedades no llegan a los 3€ por 200 gramos.


      Cuando haya pasado la jora abrimos el horno y vertemos la mezcla de nueces con caramelo por encima, horneamos 15 minutos más, si os gustan muy tostadas podéis poner unos minutos de grill (es lo que hice yo que me gustan un poco “churruscadas”)

      Las nueces caramelizadas están deliciosas, muchas veces las hago de postre con nata y me encantan.

      Después del horneado dejar enfriar en el molde antes de pasarla al plato.

      Queda una tarta muy jugosa con el toque del caramelo. En cierto modo recuerda al flan pero es más densa.

      Si no queréis ponerle nueces la forma simple es espolvorearla con azúcar glacé y canela por encima. Incluso sola está fantástica.

       ¡Buen provecho!

      Bizcocho de leche condensada

      19 Mar


      La receta de hoy es de lo más sencillo. Aprovechando que es el día del padre me puse a hacer este bizcocho para el papà de la casa, y aunque el niño es muy pequeño para ayudarme, estuvo supervisando todo el tiempo el proceso.

      Así que si tenéis niños por casa este bizcocho es tan fácil que hasta ellos pueden hacerlo, ya que no se necesitan más instrumentos que un bol y una varilla de mezclar.

      La receta es de la web de Nestlé, y al ver que sale bien he querido ponerla aquí, porque a veces hago recetas de esas rápidas que salen en publicidad de redes sociales y salen mal. Este no fue el caso.

      Ingredientes:

      1 lata pequeña de leche condensada (la lata servirá como medida)

      3 huevos 

      1/2 lata de aceite de oliva suave (la web pone girasol pero en casa no usamos girasol)

      1 lata de harina de trigo 

      1 sobre de levadura tipo royal (o en su defecto que la harina ya lleve levadura incorporada)

      Precalentar el horno a 180º sin aire, calor arriba y abajo.

      Mezclamos los ingredientes líquidos hasta que estén todos integrados.

      Añadimos por último la harina y la levadura y volvemos a mezclar.


      En un molde untado con mantequilla o desmoldante vertemos la mezcla y horneamos durante 35 minutos.

      Y este es el resultado, juzgad vosotr@s mism@s