Cuajada casera

13 Jul


Hoy traigo una receta muy tradicional, un postre simple que era típico en zonas de pastores que subían a la montaña con sus rebaños y realizaban este postre con leche fresca, añadiendo un trozo de cuajo y dejando reposar la mezcla en un tipo de jarra de madera hasta que cuajaba.

Sabéis que la cuajada la encontramos en supermercados ya hecha o bien se pueden comprar sobres de preparado. 

Personalmente nunca me ha convencido el sabor de la cuajada hecha con sobres, tiene un regusto que no me resulta agradable, y además su segundo ingrediente es azúcar y también le suman edulcorante. La cuajada ha de saber a leche, y luego, a gusto del comensal se puede añadir azúcar, miel, bayas, fruta, frutos secos, etc.

En cuanto a la cuajada ya hecha si podemos encontrar marcas que hacen unas cuajadas muy ricas, personalmente mi preferida es la que hacen los de Quesos de Sasamon, pero no son fáciles de encontrar fuera de Burgos. También tenéis las de Gaza. Siempre presentadas en tarritos de barro, que he ido guardando y los utilicé para mis propias cuajadas.

Tradicionalmente la cuajada se hace con leche de oveja, pero he sido incapaz de encontrarla. Se puede hacer también con leche de cabra, pero en esta ocasión la hice con leche de vaca fresca con pasteurización suave. 

Lamentablemente en España ya no se comercializa la leche fresca de verdad, a menos que conozcáis a algún ganadero que os la facilite, es tarea casi imposible.

Comentaros que me ha salido al tercer intento, en internet hay muchas recetas y la verdad la mayoría no me han sido de mucha utilidad porque no explican ciertas cosas que es necesario saber. Y si la cuajada queda líquida es que algo ha ido mal. Es una receta muy sencilla pero hay que respetar unas normas.

Lo más importante es la leche, la de pasteurización suave es la más similar a la leche fresca natural. La de brick no sirve porque es uperisada (UHT) lleva un proceso que hace que la leche se conserve meses intacta, pero a base de cargarse bacterias y propiedades. Así que la leche de brick no sirve porque sencillamente, no cuaja. 

La leche que utilicé es la fresca que podéis encontrar en el lineal de frío del súper. Prestad atención al envase que no ponga pasteurización alta (la de Mercadona es de este tipo, yo utilicé una que se llama Deleitarte que conseguí en Gadis, pero la de Puleva también sirve).

El cuajo, podéis encontrarlo en cualquier farmacia (sobre 4€), suelen tener el de marca Nievi líquido, existe en polvo pero creo que se dosifica mejor líquido. Si podéis haceros con una pipeta o un gotero, mejor.


Cloruro de calcio/leche entera en polvo, como la leche ha sido pasteurizada pierde ciertas propiedades que permiten el cuajado. Así que es necesario añadir un aporte de calcio, o bien con cloruro de calcio o con leche en polvo.


En este caso utilicé el que veís en la foto, pertenece a un kit de esferificación y viene en escamas.


Podéis conseguirlo en webs de cocina tipo cocineros.net o quizá en alguna farmacia os lo puedan pedir.

Sobre el cloruro he leído alguna burrada que otra sobre que es tóxico. Nada más lejos de la realidad, el cloruro es sal, si la de mesa es cloruro de sodio, esta es de calcio. Toda sal en exceso es mala, pero las cantidades que se usan son mínimas. De hecho el cloruro de calcio es necesario para hacer quesos y se encuentra en muchísimos alimentos. Podéis estar tranquilos 100%.

Si no podéis conseguirlo la alternativa es utilizar leche entera en polvo, son 55gr por cada litro de leche.

Y ahora sí vamos con la receta: (para 7 tarritos)

  • 1 litro de leche fresca
  • 5 gotas de cuajo por cada tarrito 
  • Cloruro cálcico: lo que cabe en la punta de un cuchillo, en peso unos 2 miligramos son suficientes para un litro de leche. Si lo hacéis con leche en polvo son 55 gr
  • Una cucharada de azúcar (opcional si la queréis ligeramente dulce)

Preparación:

  1. Diluir el cloruro de calcio en una cucharada de agua. Añadirlo a la leche.
  2. Calentar la leche hasta 42º C si no tenéis termómetro apagad el fuego cuando empiece a humear.
  3. Dejar templar unos minutos
  4. Poner en cada tarrito 5 gotas de cuajo, si os gusta una cuajada más consistente poned más gotas.
  5. La leche ha de estar entre 37 y 40 grados para que el cuajo funcione. Es este punto en que esta caliente pero no quema al tacto.
  6. Repartir la leche en los tarros y taparlos con papel de aluminio o film.
  7. Si es posible, que los tarros reposen tapados dentro del horno apagado y muy importante: SIN MOVERSE.
  8. Dejar cuajar un par de horas. Cuando haya cuajado, introducir en la nevera dónde acabará de adquirir consistencia.
  9. Se suele degustar con miel.                      



Como podéis ver ha quedado con una consistencia muy suave, es cuestión de jugar con las cantidades de cuajo.

Y una vez que sepáis hacer cuajada natural,  es el primer paso para hacer queso fresco, lo único que se añade a mayores es sal. Cuando lo haga os cuento todo el proceso 😊

¡Buen provecho!

Bollos de leche y mantequilla con chocolate 

10 May


Hoy vengo con otra receta de panadería, pero esta vez dulce. A menudo nos quejamos de la bollería industrial, y con razón. Pero a la hora de hacer bollos en casa es frecuente que no mantengan su frescura y a los dos días la miga esté más seca y dura.

Con esta receta podréis tener unos bollos para desayunos y meriendas con una textura increíble y que aguantarán varios días perfectos. Forman parte del libro de panes de Anna Bellsolà, que me está siendo súper útil ahora que ando indagando en el mundo panadero.

Ingredientes para 11 unidades XL o 22 normales (podéis también hacer la mitad dividiendo entre dos los ingredientes)


1kg de harina de fuerza

650ml de agua 

20 gr de levadura de panadero fresca

20gr de sal 

70 gr de azúcar (puede sustituirse por panela)

160 gr de mantequilla sin sal a temperatura ambiente 

50 gr de leche en polvo

390 gr de pepitas de chocolate (opcional)

Mezclamos todos los ingredientes con amasadora, panificadora o a mano, hasta conseguir una masa elástica que al estirarla sea semitranslúcida. 


Hacemos una bola y la dejamos reposar tapada en un bol durante 59 min. La masa que veis lleva un par de cucharadas de cacao en polvo.

Pasado ese tiempo dividimos la masa en once porciones de 200gr para bollos tamaño muy grande o en veintidós de 100gr si los queréis tamaño normal. Los grandes salen enormes, con uno comen dos personas.

Hacemos bolas con las porciones de masa y las disponemos en las bandejas donde vayamos a hornearlas, dejando cierto espacio entre ellas.


Tapamos con un paño y dejamos reposar durante 1 hora y media. 

Precalentamos el horno a 180º calor arriba y abajo sin convección.

Pincelamos los bollos con huevo batido y con una tijera hacemos cortes en forma de cruz en el centro.


Horneamos durante 25 minutos hasta que estén dorados por fuera.

Sacamos del horno y dejamos enfriar sobre una rejilla. Cuidado al moverlos de la bandeja a la rejilla porque salen blandos.


Podéis ver sobre mi mano el tamaño que tienen para haceros una idea. 

Lo mejor es la textura al abrirlos una vez enfriados…


Quedan buenísimos o al menos eso me dicen quienes examinan todo lo que cocino 😀

Otra opción es sustituir las pepitas de chocolate por pasas, arándanos, frutos secos, etc o sencillamente no añadirles nada y que sean unos bollos de leche clásicos. 

Espero que os haya gustado la receta y os animéis a hacerla 🙂

Panes de molde

8 May


Hoy toca receta de pan casero, una receta sencilla y que cumpliendo unas normas básicas, conseguiréis un pan muy resultón.

Una de las cosas que encuentro más satisfactorias en cocina es hacer mi propio pan, y con el tiempo siempre se va mejorando y aprendiendo. Y merece mucho la pena hacerlo en casa.

A diferencia de otros panes clásicos, el que os muestro aquí no necesita masa madre ni levados de muchas horas. Es un pan de molde natural que aprendí a hacer gracias al libro de Anna Bellsolà “Pan en Casa” pero al que he añadido cosas a mi gusto por no dejarlo en un pan simple. Os recomiendo mucho la lectura de este libro, en el que el alma de la panadería Baluard enseña todo lo necesario para un buen pan artesanal.

Ingredientes para dos panes:

1kg de harina de trigo de fuerza 

600 ml de agua

20 gr de levadura de panadero fresca

20 gramos de sal 

25 gr de leche en polvo 

Opcional: pasas, semillas, nueces, etc

Mezclar todos los ingredientes en un bol grande, si tenéis planificadora en el programa de amasado o si utilizáis amasadora (como en mi caso) en unos cinco minutos conseguiréis una masa elástica que se despegará de los bordes del bol.

Si hacéis el amasado a mano, la masa estará lista cuando al estirarla notéis una masa fina con cierta transparencia, como una sábana.

Separar la masa en dos porciones iguales en peso. Añadir pasas y nueces, o bien las semillas que más os gusten. O simplemente hacerlo sin nada más.

Dejar reposar la masa en el cuenco una hora y cuarto,tapada con un paño o film para que no se seque. O bien hasta que doble su volumen.


Pasado el primer levado cuando ya haya doblado tamaño, pasamos las masas a los moldes donde vayamos a hornearlos, previamente engrasados con spray desmoldane o aceite.

Fermentación final: dejamos las masas reposar una hora más, tapadas con un paño, hasta que doblen tamaño.





Precalentar el horno con calor arriba y abajo a 200ºC.

  Dentro del horno suelo colocar un cuenco de metal con agua para crear humedad durante el horneado, esto ayuda a crear una corteza más crujiente.

Introducimos los moldes en el horno durante 35-45 minutos, se van a dorar ligeramente, ahí sabremos que ya están listos. Si en ese tiempo no se han dorado podéis sacarlos del molde y acabar de hornearlos así hasta que se seque la corteza y se doren.

Sacamos los moldes del horno y los vaciamos sobre una rejilla para que los panes enfríen al menos un par de horas.




Como veis el de semillas lo hice en un molde alargado y el de pasas y nueces en uno redondo para que quedase más tipo hogaza.

Es muy importante respetar cantidades y tiempos de levado. Si solo queréis hacer un pan, basta con reducir ingredientes a la mitad, pero como aguanta bien varios días podéis hacer dos tranquilamente.

En panadería es más recomendable utilizar leche en polvo ya que no se añade humedad extra a la masa, y es importante no pasarse con la cantidad de sal para no estropear el efecto de la levadura, además la sal ayudará a que el pan salga más blanco.

Podéis hacer el pan de molde mezclando tipos de harina, como centeno, pero para empezar es mejor no sobrepasar el 20% en la mezcla; y los tiempos de levado suelen ser algo mayores,ya que son harinas con distintos índices de gluten. Es ir probando fórmulas hasta dar con la que más os guste.

Otro punto básico es el horno, personalmente considero imprescindible tener un termómetro dentro del horno porque la mayoría de hornos domésticos no se corresponde la temperatura del termostato con la temperatura real, y para el pan ha de ser la temperatura exacta. Un pequeño truco es precalentarlo a 210º porque al abrir la puerta para meter los moldes siempre se pierden grados de calor; una vez cerrado el horno bajar a 200º. 

Knäckerbröd 

28 Mar

Llevo unos días en modo panadero. En casa somos muy de pan y afortunadamente comemos a diario pan de panadero, del de verdad, ventajas de vivir en lo rural 😀

Pero a veces me apetece hacer pan, sobre todo panes que no se encuentran en la panadería de forma habitual. Queda la opción supermercado pero no es lo mismo. 

Una de las cosas que me encanta del norte de Europa es la cultura de pan que hay a nivel variedad, en España la variedad es algo relativamente nuevo y ya se ven muchos sitios donde venden panes con variedad de cereales y formas. Cuando vivía en ciudad solía comprarlo en una panadería alemana, y aunque aquí tenemos buenos panes, siempre me llama el ir cambiando lo clásico.

Así que me puse a hacer knäckerbröd rememorando todos los que me comí en Suecia, que no fueron pocos. Es un tipo de pan plano y crujiente, recuerda a lo que encontramos aquí en el súper llamado pan Wasa. No deja de ser un tipo de cracker de centeno.

Me gusta para desayunar o merendar, para comer prefiero algo con miga, y suelo comerlo con queso crema o con embutidos, o salmón ahumado o pescados en conserva. La gracia es comer sin inflarme a pan.

Hay muchas recetas y depende siempre de la zona de la que procedan. Antiguamente se hacían con agua de mar, actualmente mucha gente les añade miel pero eso ya es una modernez. Este pan estaba pensado para durar largos periodos de tiempo, teniendo en cuenta que en países nórdicos el invierno es muy largo, son especialistas en hacer que los alimentos duren, además es un tema muy interesante todas las opciones que tienen.

Este pan puede comprarse en ikea, hace años vendían el de la marca Leksand pero ahora creo que lo venden de su propia marca y no sé quién es el fabricante que hay detrás. Es una opción pero merece mucho más la pena hacerlo en casa.

Ingredientes para 6 unidades de 20cm:

300 gramos de harina (40 %centeno y 60% de fuerza; podéis hacerlo con 100% centeno pero queda bastante fuerte no es para todos los paladares)

220 ml de agua 

una cucharadita de sal

Varios tipos de semillas, en estos puse semillas de lino, sésamo tostado, sésamo negro, semillas de amapola y semillas de amaranto. Lo ideal es poner alcaravea pero no tenía a mano.


El sésamo negro es de un súper asiático al que voy de vez en cuando a curiosear. El amaranto lo conocí recientemente porque lo trajeron en lidl y me parece una semilla que juego en panadería.

Los knäckerbröd se hacen sin levadura aunque he visto recetas que la añaden, para mí no tiene mucho sentido porque no queremos que la masa crezca. 

Lo ideal es hacerlos a partir de masa madre y dejarla reposar una noche al menos, le da mucho más sabor al pan, pero aquí os traigo la receta exprés.


Como veis la cantidad de semillas es generosa, no hay cantidad exacta.


Se mezclan todos los ingredientes hasta hacer una bola. La masa está un poco pegajosa pero dejándola reposar tapada media hora hace que asiente y se trabaje sin problema.


Cogemos un trozo grande de masa y la aplanamos con el rodillo, tiene que quedar muy fina, como de 1 milímetro. 

A continuación con la tapa de una olla cortamos un círculo de unos 20cm, o del tamaño que los queráis hacer. En el centro se hace otro agujero, es lo clásico pero no obligatorio, el motivo tiene su razón de ser, facilitar su almacenamiento atándolos juntos y poder colgarlos en sitios donde los animales no llegasen.

Los suecos tienen rodillos con pinchos específicos para esto, pero al no tener se pueden pinchar con un tenedor.


A la hora de pincharlos es importante hacer muchos agujeros y juntos, para que no le salgan burbujas en el horneado. Es quizá lo más tedioso del proceso. 

Mientras precaliento el horno a 200º suelo hacer un par por adelantado y mientras se hornea cada uno voy preparando los siguientes. Una opción es pincelarlos con un poco de agua y añadir más semillas encima para darle un toque aún más rústico.

Se hornean 12 minutos, si veis que se doran antes mejor sacarlos porque se queman fácilmente.

Dejar enfriar en una rejilla. Los hago de un día para otro y aprovecho el calor residual del horno para meterlos juntos y que acaben de secar.


Y este es el resultado. Listos para un desayuno energético 🙂 

Tarta de calabaza con nueces caramelizadas

23 Mar


La receta de hoy de todo un clásico en mi cocina. Y aunque no es época de calabaza autóctona tenía antojo y compré un par de kilos en el mercado, la mitad para la tarta y la otra mitad para hacer sopa.

A lo largo de los años he ido añadiendo y quitando cosas a la receta y al final me quedé con esta. Sobre todo me encanta ese toque especiado que le va tan bien a la calabaza.

Ingredientes:

800 gramos de calabaza (previamente pelada y cocida)

1 lata pequeña de leche condensada (usaremos la lata como medida)

4 huevos grandes 

1 lata de leche 

250 ml de nata líquida 

Media lata de azúcar moreno de caña o panela

La ralladura de un limón 

3 cucharaditas de canela

1 cucharadita de nuez moscada

1 cucharadita de gengibre en polvo

1/2 cucharadita de clavo en polvo

1 lata de harina normal 

1 sobre de levadura royal

Para la cobertura:

Nueces de California, nueces pecanas y nueces de Brasil 

Azúcar de caña

Un chorrito de agua 


Mezclamos todos los ingredientes excepto la harina y la levadura. Podéis hacerlo con una batidora de brazo convencional, es lo más rápido y deja la masa perfecta.

A continuación, con todo licuado, añadimos la harina y la levadura. Volvemos a mezclar.


Quedará una masa líquida anaranjada (no tengo buena luz hoy para las fotos) con puntitos de las especias.


En la receta os pongo las especias por separado pero yo utilizo este mía que se puede comprar en iherb y lleva esas mismas especias, aunque a mayores le añado un poco de canela Ceylán.

Precalentamos el horno a 180º calor arriba y abajo sin aire.

Untamos el molde con mantequilla o desmoldante, vertemos la mezcla y horneamos durante una hora.


Poco antes de que termine la hora, preparamos un cazo con fondo grueso donde pondremos el azúcar de caña, y las nueces, cuando empiece a calentarse añadimos un chorrito de agua y removemos todo. Estará listo cuando el azúcar se haya derretido. No os pongo cantidades porque se puede hacer a ojo fácilmente.


Los tres tipos de nueces las compré en Lidl y quedan bien de precio, las pecanas aquí no se encuentran fácil y menos a buen precio, estas variedades no llegan a los 3€ por 200 gramos.


Cuando haya pasado la jora abrimos el horno y vertemos la mezcla de nueces con caramelo por encima, horneamos 15 minutos más, si os gustan muy tostadas podéis poner unos minutos de grill (es lo que hice yo que me gustan un poco “churruscadas”)

Las nueces caramelizadas están deliciosas, muchas veces las hago de postre con nata y me encantan.

Después del horneado dejar enfriar en el molde antes de pasarla al plato.

Queda una tarta muy jugosa con el toque del caramelo. En cierto modo recuerda al flan pero es más densa.

Si no queréis ponerle nueces la forma simple es espolvorearla con azúcar glacé y canela por encima. Incluso sola está fantástica.

 ¡Buen provecho!

Bizcocho de leche condensada

19 Mar


La receta de hoy es de lo más sencillo. Aprovechando que es el día del padre me puse a hacer este bizcocho para el papà de la casa, y aunque el niño es muy pequeño para ayudarme, estuvo supervisando todo el tiempo el proceso.

Así que si tenéis niños por casa este bizcocho es tan fácil que hasta ellos pueden hacerlo, ya que no se necesitan más instrumentos que un bol y una varilla de mezclar.

La receta es de la web de Nestlé, y al ver que sale bien he querido ponerla aquí, porque a veces hago recetas de esas rápidas que salen en publicidad de redes sociales y salen mal. Este no fue el caso.

Ingredientes:

1 lata pequeña de leche condensada (la lata servirá como medida)

3 huevos 

1/2 lata de aceite de oliva suave (la web pone girasol pero en casa no usamos girasol)

1 lata de harina de trigo 

1 sobre de levadura tipo royal (o en su defecto que la harina ya lleve levadura incorporada)

Precalentar el horno a 180º sin aire, calor arriba y abajo.

Mezclamos los ingredientes líquidos hasta que estén todos integrados.

Añadimos por último la harina y la levadura y volvemos a mezclar.


En un molde untado con mantequilla o desmoldante vertemos la mezcla y horneamos durante 35 minutos.

Y este es el resultado, juzgad vosotr@s mism@s

Buñuelos de bacalao

16 Mar


Hoy traigo una receta salada, por cambiar de tercio. Me gustan mucho los buñuelos y suelo hacerlos dulces, pero justo tenía bacalao salado en casa y quería ir dándole salida. 

Los buñuelos de bacalao son de esos platos típicos de Semana Santa, aunque en muchos sitios de España se degustan todo el año. Hace poco los comí en Madrid, pero no tenían mucho sabor a bacalao y me quedé con las ganas.

Es una receta muy sencilla y fácil. No tengo las fotos del paso a paso porque no sabía si iba a subir la receta o no.

Ingredientes:

300gr de bacalao desalado o migas. Si está en salazón hay que ponerlo en agua el día antes e ir cambiándola.

150gr de harina de trigo 

250gr de agua

75gr de mantequilla

3 huevos

Perejil fresco picado (cantidad al gusto)

Una cucharadita de sal

Opcionales: cebollino picado, cebolla pochada muy picada para darle más jugosidad.

En primer lugar hay que triturar el bacalao mezclándolo con el perejil, podéis hacerlo en una trituradora o robot de cocina preferiblemente.

Dejamos la mezcla reservada.

Por otro lado ponemos en una olla la mantequilla, el agua y la sal hasta que rompa a hervir. Bajamos el fuego y añadimos de golpe la harina y removemos enérgicamente hasta que se forme una masa que se despegue de las paredes de la olla (es una masa tipo choux).

Dejamos la masa templar 10 o 15 minutos y después mezclamos con el bacalao, a continuación vamos añadiendo los huevos de uno en uno removiendo hasta que se integren del todo.


El resultado es una masa tipo croquetas.

Ponemos abundante aceite a calentar en una sartén o cazo hondo. Utilicé aceite de oliva suave.

Con un par de cucharas cogemos porciones de masa y las echamos a freír, el buñuelo se irá inflando y flotará, hay que ir dándoles la vuelta para que se doren por ambos lados.

Retirar del aceite y colocar sobre papel absorbente antes de servir.

Se suelen comer calientes pero aguantan perfectos un par de días, personalmente me encantan fríos. Además quedan esponjosos y no resultan nada pesados ya que la masa no queda cargada de aceite. 

Como dije al inicio, se puede añadir cebolla pochada para darle otro toque y aportar jugosidad, o alguna hierba aromática fresca que os guste.


¡Buen provecho!

Bizcocho de manzana esponjoso

12 Feb


Hace mucho que ando a la caza de una receta de bizcocho de manzana que me guste de verdad, y generalmente los encuentro secos o que no tienen ese punto de sabor-textura que quiero. 

La semana pasada me puse a hacerlo a mi manera sin seguir una pauta muy concreta y el resultado me dejó muy satisfecha. Así que ayer volví a hacerlo midiendo cantidades para poder traerlo aquí.

No os extrañéis si veis fotos de ingredientes de marcas portuguesas pero me dio por tirar de despensa internacional, pero salvo el tipo de azúcar lo demás son cosas que hay en todas las casas.

Ingredientes:

200gr de mantequilla temperatura ambiente 

225 gr de azúcar, yo use azúcar amarillo pero podéis usar mascabado, de panela o normal, personalmente creo que lo que mejor le va es algo tipo panela que no es tan dulzón.

4 huevos grandes 

225 gr de harina para bizcochos la que ya tiene levadura incorporada

Canela en polvo 

Una cucharadita de nuez moscada en polvo

4 ó 5 manzanas cortadas en cubos, preferiblemente reinetas


Colocamos las manzanas cortadas en el molde que vayamos a usar, engrasadlo antes, o forradlo de papel vegetal, yo suelo usar una lamina reutilizable para moldes redondos. Espolvoreamos canela sobre la manzana y removemos. Dejamos apartado.

PRECALENTAR EL HORNO A 160º con convección de aire.

A continuación se mezcla la mantequilla con el azúcar y se bate hasta que se ponga cremosa, si lo hacéis con robot más fácil.


Después añadir poco a poco los huevos mientas seguimos batiendo hasta que quede homogéneo. 



Y por último añadimos a la mezcla la harina, la canela y la nuez moscada. Mezclamos más despacio para que se integre la harina, no es necesario hacerlo mucho tiempo y parte del truco para que quede esponjoso es hacer que la mezcla líquida quede aireada al batirla mucho y mezclar la harina al final con más cuidado.


Tiene que quedar una masa bastante densa.


Verter la mezcla sobre las manzanas y remover todo. Igualar la mezcla por todo el molde.

Hornear 1 hora, cuando esté bien dorado probar con un palillo o un tester si está cocido. La primera vez que lo hice fue en un molde muy amplio y en 45 minutos estaba listo, la siguiente vez usé un molde más estándar con menos superficie y necesitó una hora.

Sacar del horno y dejar enfriar. Desmoldar y emplatar.


Este fue el primero que hice.


Y este fue el de ayer; está más dorado.


Y este es el corte; realmente hay más manzana que bizcocho quizá por eso me haya gustado tanto, pero queda muy esponjoso y jugoso.

Ha sido todo un éxito 🙂

Alfajores

7 Dic


Hoy cruzamos el charco hasta Argentina con una receta que es todo un clásico y que al menos en mi casa nunca nos deja indiferentes.

Hasta ahora siempre comprábamos los alfajores ya hechos. Y al menos en España no son un dulce económico. Con lo cual me decidí a hacerlos para ver si compensaba más que ir a comprar. Y sin duda compensa en todos los sentidos, el económico y también el gustativo. 

Es un dulce sin complicaciones, si habéis hecho galletas alguna vez, los alfajores la parecerán coser y cantar.

En una semana los he hecho dos veces y la primera tuve que innovar a la fuerza porque no tenía dulce de leche a mano, más adelante os explicaré los toques personales que les he puesto.

Ingredientes para 20 alfajores (40 tapas):

350 gramos de harina de trigo normal

150 gramos de maizena 

1 sobre de levadura tipo Royal

150 gramos de azúcar ( a elegir blanco o panela que es más suave)

150 gramos de mantequilla temperatura ambiente 

1 huevo 

60 gramos de agua templada

1 cucharadita de vainilla en pasta, aroma de vainilla o las semillas de una vaina

Dulce de leche, lo tenéis en Mercadona de la marca Chimbote, existe dulce de leche repostero que es más denso pero el normal sirve perfectamente y es más fácil de encontrar en tiendas sin tener que recurrir a comprar medio kilo y que sobre mucho.

Y ahora os cuento mis primeras opciones distintas a la receta clásica.


Utilice este molinillo de vainilla, son las vainas secas que se muelen. 

Por otro lado añadí dos cuchadaras colmadas de PB2. Para quienes no lo sepáis es mantequilla de cacahuete en polvo pero en versión desgrasada. Esta versión de la foto lleva cacao. Mucha gente que hace dieta compra este producto porque solo añadiendo agua se consigue la mantequilla de cacahuete para untar. Tengo que decir que está de vicio y os la recomiendo también en versión sin cacao. Es un producto de primera para repostería y con una fecha de caducidad muy extensa. Los ingredientes son todos naturales, estoy totalmente en contra del tema sustitutivos artificiales en la comida. Podéis comprarla en iHerb ronda unos 4€ más o menos.

Y por último añado a mayores una cucharada rasa de cacao puro sin azúcar. No pongo mucha cantidad porque no quiero teñir tanto la masa y creo que el sabor a cacahuete ya le da un punto muy especial.


Preparación:

Mezclamos la mantequilla con el azúcar batiendo hasta que blanquee; mejor si lo hacéis en amasadora o robot porque no tarda nada y es menos esfuerzo que haciéndolo con varillas a mano.

A continuación se añade el huevo, el agua y la vainilla. Se vuelve a mezclar todo hasta que esté bien integrado.

Por otro lado juntamos los ingredientes secos restantes: las dos harinas, la levadura royal, el cacao (y el polvo de cacahuete si gustáis). Tamizamos la mezcla y la agregamos a los ingredientes líquidos. Se mezcla de nuevo hasta lograr una textura como la masa de la foto.


Si alguna vez habéis hecho galletas la masa es muy similar en textura. Se maneja bien y no se pega a las manos.

Hacemos una bola con ella, la tapamos con film y media hora a enfriar a la nevera.

Antes de terminar la media hora precalentamos el horno a 180º C calor arriba y abajo sin aire.


Amasamos la masa con un rodillo y cortamos las tapas de los alfajores con un molde tipo el que os enseño o si no tenéis un vaso que no sea de boca muy ancha podrá servir. Tomad como referencia el tamaño de una galleta convencional.


El grosor deberá ser de entre 4 y 6mm no demasiado gruesos para que se horneen adecuadamente. Os facilitará el trabajo colocar papel de horno vegetal en la bandeja de horneado para que se despeguen bien después, o en su defecto, spray desmoldante.


Horneamos a 180ºC durante 7 minutos. Importante no exceder el tiempo porque necesitamos una galleta blanda.


Vais a ver cómo se inflan un poco eso los ayudará a saber que están en su punto perfecto de horneado.

Sacamos del horno y con mucho cuidado vamos colocando las tapas en una rejilla a enfriar. Hay que manejarlos con suavidad ya que se pueden romper fácilmente. 


Este es el punto ideal de horneado, la galleta está hecha pero sin llegar a ser crujiente una vez enfriada. No las dejéis dorarse.


En una hora deberán estar frías y listas para el relleno.

Lo típico es rellenarlas de dulce de leche, yo no tenía la primera vez y tuve que improvisar rellenándolas de crema de castaña la mitad y los restantes con crema de avellana. Fue todo un acierto y al menos es una forma distinta de hacerlos. Creo que también sería interesante rellenarlos con crema de chocolate tipo nutella. 


Colocamos una cucharadita de relleno o si sois golosos un poco más, y ponemos la tapa encima, vamos girándola con cuidado hasta que el relleno esté a punto de asomar por los bordes.

Llegados a este punto hay dos opciones: rebozar los laterales de los alfajores con dulce de leche y coco rallado; o bien ponerles cobertura de chocolate. Yo opté por el chocolate.

Para la cobertura fundimos al baño María la misma cantidad de chocolate que de mantequilla, una vez fundido y mezclado, lo aplicamos sobre los alfajores. Yo lo hice con una brocha para no desperdiciar chocolate, queda más vistoso verterlo por encima y que escurra pero si queremos reutilizar el chocolate es más engorroso. Una brocha de silicona va ideal.


Alfajor relleno de crema de avellana:


Alfajor relleno de crema de castañas dulce:


Solo puedo deciros que están deliciosos y que si los hacéis…¡repetís seguro!

Empanada con masa de pimentón

28 Nov

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¡Hola de nuevo! Como ya adelanté por redes sociales, estoy retomando los blogs después de haber sido madre hace pocas semanas. Y por cambiar un poco, me estreno con una receta salada, la que veis la hice en agosto y se trata de una empanada gallega con un toque especial en la masa: pimentón dulce de la Vera.

Soy una auténtica fanática de la empanada de mi tierra, con sus miles de rellenos variados, pero, en cuanto a la masa no me gustan todas. Por ejemplo la de masa de pan se me hace muy pesada, acabo comiendo más pan que relleno, o la de hojaldre, que me empalaga muchísimo, pero en mi zona la llamamos pastelón en vez de empanada.

Así que traigo la receta de la que más me gusta a mí. una masa muy sencilla que no da mucho trabajo ni requiere reposo de un día para otro. La hice con la panificadora el programa de amasado, pero podéis hacerla a mano o en robot de cocina.

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Ingredientes:

  • Relleno: podéis hacerlo de lo que más os guste, este era de carne picada con pimiento rojo, cebolla y un poco de tomate. Se puede hacer con verduras, con pescados y mariscos…las posibilidades son muy amplias. En cuanto a cantidad lo mismo, como más os guste, personalmente la prefiero con relleno abundante. Deberéis hacerlo con anterioridad para que enfríe.
  • 750 gramos de harina, si es de panadero mejor, y que no tenga levadura.
  • 200 gramos de aceite, yo utilizo de oliva suave
  • 2 huevos grandes más 1 para pincelar
  • 250 gramos de leche
  • 1 cucharadita de sal
  • 1 cuchara de poste colmada de pimentón dulce, el de La Chinata lo recomiendo totalmente.

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En panificadora programa de amasado 7 minutos, primero colocar los ingredientes líquidos y después los sólidos. Si la hacéis a mano, al revés, colocar la harina hacerle un hueco en medio y añadir el resto de ingredientes, amasar hasta que quede una masa que no se pegue.

Hacer una bola con la masa y dejarla reposar tapada media hora.

Pasado el reposo, dividimos la masa en dos trozos, uno levemente más grande que el otro, éste será para cubrir la base de la bandeja de horno. Es más fácil si pesáis la bola de masa entera y dividís después por peso.

Precalentar el horno a 200 grados centígrados calor arriba y abajo sin aire.

Extender la masa con rodillo, para que no se pegue podéis usar un poco de harina, y en la bandeja podéis poner papel de horno para que sea más fácil sacarla luego.

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En la base de masa extender el relleno, tiene que estar frío para que la masa no se rompa, a lo sumo templado, pero mejor frío.

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Con la masa restante, extendemos con el rodillo y la colocamos como tapa en la empanada, para cerrar los bordes basta con unir los extremos de la base y la tapa, doblándolos sobre sí mismos. Incluso podéis rematar en sellado apretando con un tenedor encima de los bordes, como se hace con las empanadillas.

Si os sobra algo de masa podéis realizar algún adorno. Hacemos un corte en forma de cruz en medio de la empanada, esto funcionará como chimenea para que salga el calor y la empanada no reviente. También se puede pinchar con un tenedor el resto de la superficie para ayudar a que el vapor salga.

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Por último pincelamos con huevo batido.

Horneamos durante 45 minutos a 200 C. Sabremos que está lista cuando esté dorada.

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Sacar del horno y dejarla templar, se puede comer tanto caliente como fría.

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Como se puede ver queda una masa fina y ligera, que no disfraza el sabor del relleno en absoluto ni os vais a empalagar comiendo masa 🙂

¡Buen provecho!

¡Bo proveito!