Knäckerbröd 

28 Mar

Llevo unos días en modo panadero. En casa somos muy de pan y afortunadamente comemos a diario pan de panadero, del de verdad, ventajas de vivir en lo rural 😀

Pero a veces me apetece hacer pan, sobre todo panes que no se encuentran en la panadería de forma habitual. Queda la opción supermercado pero no es lo mismo. 

Una de las cosas que me encanta del norte de Europa es la cultura de pan que hay a nivel variedad, en España la variedad es algo relativamente nuevo y ya se ven muchos sitios donde venden panes con variedad de cereales y formas. Cuando vivía en ciudad solía comprarlo en una panadería alemana, y aunque aquí tenemos buenos panes, siempre me llama el ir cambiando lo clásico.

Así que me puse a hacer knäckerbröd rememorando todos los que me comí en Suecia, que no fueron pocos. Es un tipo de pan plano y crujiente, recuerda a lo que encontramos aquí en el súper llamado pan Wasa. No deja de ser un tipo de cracker de centeno.

Me gusta para desayunar o merendar, para comer prefiero algo con miga, y suelo comerlo con queso crema o con embutidos, o salmón ahumado o pescados en conserva. La gracia es comer sin inflarme a pan.

Hay muchas recetas y depende siempre de la zona de la que procedan. Antiguamente se hacían con agua de mar, actualmente mucha gente les añade miel pero eso ya es una modernez. Este pan estaba pensado para durar largos periodos de tiempo, teniendo en cuenta que en países nórdicos el invierno es muy largo, son especialistas en hacer que los alimentos duren, además es un tema muy interesante todas las opciones que tienen.

Este pan puede comprarse en ikea, hace años vendían el de la marca Leksand pero ahora creo que lo venden de su propia marca y no sé quién es el fabricante que hay detrás. Es una opción pero merece mucho más la pena hacerlo en casa.

Ingredientes para 6 unidades de 20cm:

300 gramos de harina (40 %centeno y 60% de fuerza; podéis hacerlo con 100% centeno pero queda bastante fuerte no es para todos los paladares)

220 ml de agua 

una cucharadita de sal

Varios tipos de semillas, en estos puse semillas de lino, sésamo tostado, sésamo negro, semillas de amapola y semillas de amaranto. Lo ideal es poner alcaravea pero no tenía a mano.


El sésamo negro es de un súper asiático al que voy de vez en cuando a curiosear. El amaranto lo conocí recientemente porque lo trajeron en lidl y me parece una semilla que juego en panadería.

Los knäckerbröd se hacen sin levadura aunque he visto recetas que la añaden, para mí no tiene mucho sentido porque no queremos que la masa crezca. 

Lo ideal es hacerlos a partir de masa madre y dejarla reposar una noche al menos, le da mucho más sabor al pan, pero aquí os traigo la receta exprés.


Como veis la cantidad de semillas es generosa, no hay cantidad exacta.


Se mezclan todos los ingredientes hasta hacer una bola. La masa está un poco pegajosa pero dejándola reposar tapada media hora hace que asiente y se trabaje sin problema.


Cogemos un trozo grande de masa y la aplanamos con el rodillo, tiene que quedar muy fina, como de 1 milímetro. 

A continuación con la tapa de una olla cortamos un círculo de unos 20cm, o del tamaño que los queráis hacer. En el centro se hace otro agujero, es lo clásico pero no obligatorio, el motivo tiene su razón de ser, facilitar su almacenamiento atándolos juntos y poder colgarlos en sitios donde los animales no llegasen.

Los suecos tienen rodillos con pinchos específicos para esto, pero al no tener se pueden pinchar con un tenedor.


A la hora de pincharlos es importante hacer muchos agujeros y juntos, para que no le salgan burbujas en el horneado. Es quizá lo más tedioso del proceso. 

Mientras precaliento el horno a 200º suelo hacer un par por adelantado y mientras se hornea cada uno voy preparando los siguientes. Una opción es pincelarlos con un poco de agua y añadir más semillas encima para darle un toque aún más rústico.

Se hornean 12 minutos, si veis que se doran antes mejor sacarlos porque se queman fácilmente.

Dejar enfriar en una rejilla. Los hago de un día para otro y aprovecho el calor residual del horno para meterlos juntos y que acaben de secar.


Y este es el resultado. Listos para un desayuno energético 🙂 

Tarta de calabaza con nueces caramelizadas

23 Mar


La receta de hoy de todo un clásico en mi cocina. Y aunque no es época de calabaza autóctona tenía antojo y compré un par de kilos en el mercado, la mitad para la tarta y la otra mitad para hacer sopa.

A lo largo de los años he ido añadiendo y quitando cosas a la receta y al final me quedé con esta. Sobre todo me encanta ese toque especiado que le va tan bien a la calabaza.

Ingredientes:

800 gramos de calabaza (previamente pelada y cocida)

1 lata pequeña de leche condensada (usaremos la lata como medida)

4 huevos grandes 

1 lata de leche 

250 ml de nata líquida 

Media lata de azúcar moreno de caña o panela

La ralladura de un limón 

3 cucharaditas de canela

1 cucharadita de nuez moscada

1 cucharadita de gengibre en polvo

1/2 cucharadita de clavo en polvo

1 lata de harina normal 

1 sobre de levadura royal

Para la cobertura:

Nueces de California, nueces pecanas y nueces de Brasil 

Azúcar de caña

Un chorrito de agua 


Mezclamos todos los ingredientes excepto la harina y la levadura. Podéis hacerlo con una batidora de brazo convencional, es lo más rápido y deja la masa perfecta.

A continuación, con todo licuado, añadimos la harina y la levadura. Volvemos a mezclar.


Quedará una masa líquida anaranjada (no tengo buena luz hoy para las fotos) con puntitos de las especias.


En la receta os pongo las especias por separado pero yo utilizo este mía que se puede comprar en iherb y lleva esas mismas especias, aunque a mayores le añado un poco de canela Ceylán.

Precalentamos el horno a 180º calor arriba y abajo sin aire.

Untamos el molde con mantequilla o desmoldante, vertemos la mezcla y horneamos durante una hora.


Poco antes de que termine la hora, preparamos un cazo con fondo grueso donde pondremos el azúcar de caña, y las nueces, cuando empiece a calentarse añadimos un chorrito de agua y removemos todo. Estará listo cuando el azúcar se haya derretido. No os pongo cantidades porque se puede hacer a ojo fácilmente.


Los tres tipos de nueces las compré en Lidl y quedan bien de precio, las pecanas aquí no se encuentran fácil y menos a buen precio, estas variedades no llegan a los 3€ por 200 gramos.


Cuando haya pasado la jora abrimos el horno y vertemos la mezcla de nueces con caramelo por encima, horneamos 15 minutos más, si os gustan muy tostadas podéis poner unos minutos de grill (es lo que hice yo que me gustan un poco “churruscadas”)

Las nueces caramelizadas están deliciosas, muchas veces las hago de postre con nata y me encantan.

Después del horneado dejar enfriar en el molde antes de pasarla al plato.

Queda una tarta muy jugosa con el toque del caramelo. En cierto modo recuerda al flan pero es más densa.

Si no queréis ponerle nueces la forma simple es espolvorearla con azúcar glacé y canela por encima. Incluso sola está fantástica.

 ¡Buen provecho!

Bizcocho de leche condensada

19 Mar


La receta de hoy es de lo más sencillo. Aprovechando que es el día del padre me puse a hacer este bizcocho para el papà de la casa, y aunque el niño es muy pequeño para ayudarme, estuvo supervisando todo el tiempo el proceso.

Así que si tenéis niños por casa este bizcocho es tan fácil que hasta ellos pueden hacerlo, ya que no se necesitan más instrumentos que un bol y una varilla de mezclar.

La receta es de la web de Nestlé, y al ver que sale bien he querido ponerla aquí, porque a veces hago recetas de esas rápidas que salen en publicidad de redes sociales y salen mal. Este no fue el caso.

Ingredientes:

1 lata pequeña de leche condensada (la lata servirá como medida)

3 huevos 

1/2 lata de aceite de oliva suave (la web pone girasol pero en casa no usamos girasol)

1 lata de harina de trigo 

1 sobre de levadura tipo royal (o en su defecto que la harina ya lleve levadura incorporada)

Precalentar el horno a 180º sin aire, calor arriba y abajo.

Mezclamos los ingredientes líquidos hasta que estén todos integrados.

Añadimos por último la harina y la levadura y volvemos a mezclar.


En un molde untado con mantequilla o desmoldante vertemos la mezcla y horneamos durante 35 minutos.

Y este es el resultado, juzgad vosotr@s mism@s

Buñuelos de bacalao

16 Mar


Hoy traigo una receta salada, por cambiar de tercio. Me gustan mucho los buñuelos y suelo hacerlos dulces, pero justo tenía bacalao salado en casa y quería ir dándole salida. 

Los buñuelos de bacalao son de esos platos típicos de Semana Santa, aunque en muchos sitios de España se degustan todo el año. Hace poco los comí en Madrid, pero no tenían mucho sabor a bacalao y me quedé con las ganas.

Es una receta muy sencilla y fácil. No tengo las fotos del paso a paso porque no sabía si iba a subir la receta o no.

Ingredientes:

300gr de bacalao desalado o migas. Si está en salazón hay que ponerlo en agua el día antes e ir cambiándola.

150gr de harina de trigo 

250gr de agua

75gr de mantequilla

3 huevos

Perejil fresco picado (cantidad al gusto)

Una cucharadita de sal

Opcionales: cebollino picado, cebolla pochada muy picada para darle más jugosidad.

En primer lugar hay que triturar el bacalao mezclándolo con el perejil, podéis hacerlo en una trituradora o robot de cocina preferiblemente.

Dejamos la mezcla reservada.

Por otro lado ponemos en una olla la mantequilla, el agua y la sal hasta que rompa a hervir. Bajamos el fuego y añadimos de golpe la harina y removemos enérgicamente hasta que se forme una masa que se despegue de las paredes de la olla (es una masa tipo choux).

Dejamos la masa templar 10 o 15 minutos y después mezclamos con el bacalao, a continuación vamos añadiendo los huevos de uno en uno removiendo hasta que se integren del todo.


El resultado es una masa tipo croquetas.

Ponemos abundante aceite a calentar en una sartén o cazo hondo. Utilicé aceite de oliva suave.

Con un par de cucharas cogemos porciones de masa y las echamos a freír, el buñuelo se irá inflando y flotará, hay que ir dándoles la vuelta para que se doren por ambos lados.

Retirar del aceite y colocar sobre papel absorbente antes de servir.

Se suelen comer calientes pero aguantan perfectos un par de días, personalmente me encantan fríos. Además quedan esponjosos y no resultan nada pesados ya que la masa no queda cargada de aceite. 

Como dije al inicio, se puede añadir cebolla pochada para darle otro toque y aportar jugosidad, o alguna hierba aromática fresca que os guste.


¡Buen provecho!

Bizcocho de manzana esponjoso

12 Feb


Hace mucho que ando a la caza de una receta de bizcocho de manzana que me guste de verdad, y generalmente los encuentro secos o que no tienen ese punto de sabor-textura que quiero. 

La semana pasada me puse a hacerlo a mi manera sin seguir una pauta muy concreta y el resultado me dejó muy satisfecha. Así que ayer volví a hacerlo midiendo cantidades para poder traerlo aquí.

No os extrañéis si veis fotos de ingredientes de marcas portuguesas pero me dio por tirar de despensa internacional, pero salvo el tipo de azúcar lo demás son cosas que hay en todas las casas.

Ingredientes:

200gr de mantequilla temperatura ambiente 

225 gr de azúcar, yo use azúcar amarillo pero podéis usar mascabado, de panela o normal, personalmente creo que lo que mejor le va es algo tipo panela que no es tan dulzón.

4 huevos grandes 

225 gr de harina para bizcochos la que ya tiene levadura incorporada

Canela en polvo 

Una cucharadita de nuez moscada en polvo

4 ó 5 manzanas cortadas en cubos, preferiblemente reinetas


Colocamos las manzanas cortadas en el molde que vayamos a usar, engrasadlo antes, o forradlo de papel vegetal, yo suelo usar una lamina reutilizable para moldes redondos. Espolvoreamos canela sobre la manzana y removemos. Dejamos apartado.

PRECALENTAR EL HORNO A 160º con convección de aire.

A continuación se mezcla la mantequilla con el azúcar y se bate hasta que se ponga cremosa, si lo hacéis con robot más fácil.


Después añadir poco a poco los huevos mientas seguimos batiendo hasta que quede homogéneo. 



Y por último añadimos a la mezcla la harina, la canela y la nuez moscada. Mezclamos más despacio para que se integre la harina, no es necesario hacerlo mucho tiempo y parte del truco para que quede esponjoso es hacer que la mezcla líquida quede aireada al batirla mucho y mezclar la harina al final con más cuidado.


Tiene que quedar una masa bastante densa.


Verter la mezcla sobre las manzanas y remover todo. Igualar la mezcla por todo el molde.

Hornear 1 hora, cuando esté bien dorado probar con un palillo o un tester si está cocido. La primera vez que lo hice fue en un molde muy amplio y en 45 minutos estaba listo, la siguiente vez usé un molde más estándar con menos superficie y necesitó una hora.

Sacar del horno y dejar enfriar. Desmoldar y emplatar.


Este fue el primero que hice.


Y este fue el de ayer; está más dorado.


Y este es el corte; realmente hay más manzana que bizcocho quizá por eso me haya gustado tanto, pero queda muy esponjoso y jugoso.

Ha sido todo un éxito 🙂

Alfajores

7 Dic


Hoy cruzamos el charco hasta Argentina con una receta que es todo un clásico y que al menos en mi casa nunca nos deja indiferentes.

Hasta ahora siempre comprábamos los alfajores ya hechos. Y al menos en España no son un dulce económico. Con lo cual me decidí a hacerlos para ver si compensaba más que ir a comprar. Y sin duda compensa en todos los sentidos, el económico y también el gustativo. 

Es un dulce sin complicaciones, si habéis hecho galletas alguna vez, los alfajores la parecerán coser y cantar.

En una semana los he hecho dos veces y la primera tuve que innovar a la fuerza porque no tenía dulce de leche a mano, más adelante os explicaré los toques personales que les he puesto.

Ingredientes para 20 alfajores (40 tapas):

350 gramos de harina de trigo normal

150 gramos de maizena 

1 sobre de levadura tipo Royal

150 gramos de azúcar ( a elegir blanco o panela que es más suave)

150 gramos de mantequilla temperatura ambiente 

1 huevo 

60 gramos de agua templada

1 cucharadita de vainilla en pasta, aroma de vainilla o las semillas de una vaina

Dulce de leche, lo tenéis en Mercadona de la marca Chimbote, existe dulce de leche repostero que es más denso pero el normal sirve perfectamente y es más fácil de encontrar en tiendas sin tener que recurrir a comprar medio kilo y que sobre mucho.

Y ahora os cuento mis primeras opciones distintas a la receta clásica.


Utilice este molinillo de vainilla, son las vainas secas que se muelen. 

Por otro lado añadí dos cuchadaras colmadas de PB2. Para quienes no lo sepáis es mantequilla de cacahuete en polvo pero en versión desgrasada. Esta versión de la foto lleva cacao. Mucha gente que hace dieta compra este producto porque solo añadiendo agua se consigue la mantequilla de cacahuete para untar. Tengo que decir que está de vicio y os la recomiendo también en versión sin cacao. Es un producto de primera para repostería y con una fecha de caducidad muy extensa. Los ingredientes son todos naturales, estoy totalmente en contra del tema sustitutivos artificiales en la comida. Podéis comprarla en iHerb ronda unos 4€ más o menos.

Y por último añado a mayores una cucharada rasa de cacao puro sin azúcar. No pongo mucha cantidad porque no quiero teñir tanto la masa y creo que el sabor a cacahuete ya le da un punto muy especial.


Preparación:

Mezclamos la mantequilla con el azúcar batiendo hasta que blanquee; mejor si lo hacéis en amasadora o robot porque no tarda nada y es menos esfuerzo que haciéndolo con varillas a mano.

A continuación se añade el huevo, el agua y la vainilla. Se vuelve a mezclar todo hasta que esté bien integrado.

Por otro lado juntamos los ingredientes secos restantes: las dos harinas, la levadura royal, el cacao (y el polvo de cacahuete si gustáis). Tamizamos la mezcla y la agregamos a los ingredientes líquidos. Se mezcla de nuevo hasta lograr una textura como la masa de la foto.


Si alguna vez habéis hecho galletas la masa es muy similar en textura. Se maneja bien y no se pega a las manos.

Hacemos una bola con ella, la tapamos con film y media hora a enfriar a la nevera.

Antes de terminar la media hora precalentamos el horno a 180º C calor arriba y abajo sin aire.


Amasamos la masa con un rodillo y cortamos las tapas de los alfajores con un molde tipo el que os enseño o si no tenéis un vaso que no sea de boca muy ancha podrá servir. Tomad como referencia el tamaño de una galleta convencional.


El grosor deberá ser de entre 4 y 6mm no demasiado gruesos para que se horneen adecuadamente. Os facilitará el trabajo colocar papel de horno vegetal en la bandeja de horneado para que se despeguen bien después, o en su defecto, spray desmoldante.


Horneamos a 180ºC durante 7 minutos. Importante no exceder el tiempo porque necesitamos una galleta blanda.


Vais a ver cómo se inflan un poco eso los ayudará a saber que están en su punto perfecto de horneado.

Sacamos del horno y con mucho cuidado vamos colocando las tapas en una rejilla a enfriar. Hay que manejarlos con suavidad ya que se pueden romper fácilmente. 


Este es el punto ideal de horneado, la galleta está hecha pero sin llegar a ser crujiente una vez enfriada. No las dejéis dorarse.


En una hora deberán estar frías y listas para el relleno.

Lo típico es rellenarlas de dulce de leche, yo no tenía la primera vez y tuve que improvisar rellenándolas de crema de castaña la mitad y los restantes con crema de avellana. Fue todo un acierto y al menos es una forma distinta de hacerlos. Creo que también sería interesante rellenarlos con crema de chocolate tipo nutella. 


Colocamos una cucharadita de relleno o si sois golosos un poco más, y ponemos la tapa encima, vamos girándola con cuidado hasta que el relleno esté a punto de asomar por los bordes.

Llegados a este punto hay dos opciones: rebozar los laterales de los alfajores con dulce de leche y coco rallado; o bien ponerles cobertura de chocolate. Yo opté por el chocolate.

Para la cobertura fundimos al baño María la misma cantidad de chocolate que de mantequilla, una vez fundido y mezclado, lo aplicamos sobre los alfajores. Yo lo hice con una brocha para no desperdiciar chocolate, queda más vistoso verterlo por encima y que escurra pero si queremos reutilizar el chocolate es más engorroso. Una brocha de silicona va ideal.


Alfajor relleno de crema de avellana:


Alfajor relleno de crema de castañas dulce:


Solo puedo deciros que están deliciosos y que si los hacéis…¡repetís seguro!

Empanada con masa de pimentón

28 Nov

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¡Hola de nuevo! Como ya adelanté por redes sociales, estoy retomando los blogs después de haber sido madre hace pocas semanas. Y por cambiar un poco, me estreno con una receta salada, la que veis la hice en agosto y se trata de una empanada gallega con un toque especial en la masa: pimentón dulce de la Vera.

Soy una auténtica fanática de la empanada de mi tierra, con sus miles de rellenos variados, pero, en cuanto a la masa no me gustan todas. Por ejemplo la de masa de pan se me hace muy pesada, acabo comiendo más pan que relleno, o la de hojaldre, que me empalaga muchísimo, pero en mi zona la llamamos pastelón en vez de empanada.

Así que traigo la receta de la que más me gusta a mí. una masa muy sencilla que no da mucho trabajo ni requiere reposo de un día para otro. La hice con la panificadora el programa de amasado, pero podéis hacerla a mano o en robot de cocina.

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Ingredientes:

  • Relleno: podéis hacerlo de lo que más os guste, este era de carne picada con pimiento rojo, cebolla y un poco de tomate. Se puede hacer con verduras, con pescados y mariscos…las posibilidades son muy amplias. En cuanto a cantidad lo mismo, como más os guste, personalmente la prefiero con relleno abundante. Deberéis hacerlo con anterioridad para que enfríe.
  • 750 gramos de harina, si es de panadero mejor, y que no tenga levadura.
  • 200 gramos de aceite, yo utilizo de oliva suave
  • 2 huevos grandes más 1 para pincelar
  • 250 gramos de leche
  • 1 cucharadita de sal
  • 1 cuchara de poste colmada de pimentón dulce, el de La Chinata lo recomiendo totalmente.

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En panificadora programa de amasado 7 minutos, primero colocar los ingredientes líquidos y después los sólidos. Si la hacéis a mano, al revés, colocar la harina hacerle un hueco en medio y añadir el resto de ingredientes, amasar hasta que quede una masa que no se pegue.

Hacer una bola con la masa y dejarla reposar tapada media hora.

Pasado el reposo, dividimos la masa en dos trozos, uno levemente más grande que el otro, éste será para cubrir la base de la bandeja de horno. Es más fácil si pesáis la bola de masa entera y dividís después por peso.

Precalentar el horno a 200 grados centígrados calor arriba y abajo sin aire.

Extender la masa con rodillo, para que no se pegue podéis usar un poco de harina, y en la bandeja podéis poner papel de horno para que sea más fácil sacarla luego.

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En la base de masa extender el relleno, tiene que estar frío para que la masa no se rompa, a lo sumo templado, pero mejor frío.

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Con la masa restante, extendemos con el rodillo y la colocamos como tapa en la empanada, para cerrar los bordes basta con unir los extremos de la base y la tapa, doblándolos sobre sí mismos. Incluso podéis rematar en sellado apretando con un tenedor encima de los bordes, como se hace con las empanadillas.

Si os sobra algo de masa podéis realizar algún adorno. Hacemos un corte en forma de cruz en medio de la empanada, esto funcionará como chimenea para que salga el calor y la empanada no reviente. También se puede pinchar con un tenedor el resto de la superficie para ayudar a que el vapor salga.

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Por último pincelamos con huevo batido.

Horneamos durante 45 minutos a 200 C. Sabremos que está lista cuando esté dorada.

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Sacar del horno y dejarla templar, se puede comer tanto caliente como fría.

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Como se puede ver queda una masa fina y ligera, que no disfraza el sabor del relleno en absoluto ni os vais a empalagar comiendo masa 🙂

¡Buen provecho!

¡Bo proveito!

 

Arroz con leche asturiano

15 Ago


Hoy traigo un gran clásico de los postres, y aunque se come en cualquier rincón de España, el más rico que he comido siempre ha sido en Asturias, tiene una cremosidad alucinante.

No me gusta el arroz e incluso no me sienta bien al estómago, pero al arroz con leche asturiano no puedo decirle que no.

La receta que pongo hoy se la debo al tío de mi marido, que es de esos cocineros que saben cómo llenar el estómago y el espíritu con sus platos. Él aprendió a hacerla gracias a una señora de la zona de montaña de Asturias; y hace semanas cuando lo probé no podía irme sin saber cómo lo había hecho. 

El que comí el otro día llevaba leche de la de verdad, natural 100% ordeñada esa mañana de la vaca, por desgracia ya no hay vaquerías como hace años donde se podía comprar la leche fresca y había que hervirla al llegar a casa. Como suelo decir: aquella leche que sabía a bicho 😀 pero si alguien tiene la suerte de tener alguien conocido que tenga vacas y le pueda dar leche, que no pierda la oportunidad.

Vamos con la receta y sus ingredientes:

130 gr de arroz de grano redondo

Agua (la misma cantidad de agua que de arroz midiendo con un vaso)

1,4 litros de leche entera (con desnatada no queda igual y este postre hacerlo en versión dieta es un sacrilegio)

200gr de azúcar blanco 

75gr de mantequilla 

Canela en rama al gusto 

La piel de un limón 


Este es el arroz que utilizo, especifico para esto, y cuando no había este usaba el de grano redondo también de la marca SOS, para mí es el mejor.

El proceso es muy sencillo, básicamente lo que cambia es el primer y el último paso en comparación a cómo yo lo hacía antes.

En una olla, mejor de fondo grueso, ponemos el arroz y el agua a fuego medio.


Dejamos que se evapore el agua, a fuego medio no tiene por qué pegarse si la olla es la adecuada pero en caso de que veáis que se pega podéis remover con cuidado.

Añadimos la leche, el limón y la canela, podéis ponerle una ramita de vainilla incluso.


Dejamos que se haga durante 50 minutos a fuego medio-bajo, removiendo un poco de vez en cuando.

Pasado este tiempo añadimos el azúcar y dejamos que siga cociendo 20 minutos más.

En este punto ya tendría que haber adquirido una buena textura, pero controlad la cocción si os gusta más o menos espeso. Lo ideal es que quede cremoso, pero a nosotros nos gusta un poco caldoso, mejor que sobre líquido a que quede seco.

Por último añadimos la mantequilla y removemos para que se integre. Si os ha quedado muy caldoso tened en cuenta que la mantequilla al ir enfriando quedará en la capa de arriba de la leche y no mezclada con el arroz.


Dejarlo enfriar antes de servir y degustarlo con canela en polvo por encima o bien con azúcar quemado si tenéis plancha o soplete.


También os dejo la receta con otras cantidades, esta la vi el otro día en una exposición gastronómica que había en la Feria de Muestras de Gijón donde presentaban las recetas más emblemáticas de la zona y los productos típicos. Si pasáis por allí echadle un vistazo.


Aprovechando este post en homenaje a Asturias os pongo las fotos de productos típicos que todo el mundo debería probar 🙂 

Focaccia con hierbas frescas, mozarella y tomate

8 Jun


¡Hola de nuevo! Hoy, por fin, subo la receta de este pan tan apañado. Últimamente he tirado mucho de esta receta para resolver cenas, aunque un buen pan se agradece también en desayunos y meriendas.

En este post podréis ver dos de las que hice recientemente, y aunque es una receta muy simple, requiere sus tiempos de reposo, así que necesitaréis hacer las cosas con antelación. En mi caso, al ser para cenar, empecé su preparación después de comer, para dejar que la masa leve tranquilamente y tenerla lista por la noche.

Hay diversas formas de elaborar este pan típico de Italia, pero para mi gusto, la mejor es esta, ya que se hace con un poolish o prefermento. La ventaja que tiene es que la masa adquiere más matices cuanto más “viejo” sea el prefermento y también porque la masa quedará con una textura y esponjosidad perfectas. 

Para esta receta los ingredientes son:

Para el poolish o prefermento:

250 gr de harina de fuerza

250ml de agua temperatura ambiente , os recomiendo utilizar agua mineral embotellada en vez del grifo.

2 cucharaditas pequeñas de levadura de panadero, preferiblemente la seca, os recomiendo la de Maizena.

Para la masa principal:

El prefermento ya hecho y reposado

300gr de harina de fuerza

200ml de agua (la cantidad de agua puede ser variable lo explicaré más abajo)

sal al gusto 

Hierbas aromáticas, las que más os gusten, yo las utilizo frescas de mi huerto y hago una mezcla de: Romero, orégano,tomillo y albahaca. Si no tenéis frescas podéis usar las típicas de bote que ya vienen secas, pero merece mucho la pena hacerlo con frescas

Tomates cherry y tomates normales

Mozarella fresca


Esta es la masa resultante del prefermento, generalmente en los panes el prefermento suele ser un 40% del total de la masa  final de nuestro pan. No tiene por qué ser exacto, porque cuando nos ponemos a amasar a veces las masas piden más harina o más agua, eso es algo que iremos viendo a medida que la elaboramos, es muy fácil de notar al tacto.

Para el prefermento mezclamos los ingredientes, harina y agua a partes iguales más la levadura de panadero. Como mínimo hay que dejar reposar la mezcla 2 horas, tapada y a temperatura ambiente. Es buena idea meter el bol en el horno apagado. 

Cuanto más tiempo esté reposando mejor, más burbujas sacará la masa y más esponjoso quedará el pan. Además la corteza quedará finita.

A más reposo, mejor pan.


Una vez que tenemos el prefermento, dentro del mismo bol, añadiremos la harina restante y la sal e iremos mezclando todo a mano, no merece la pena hacerlo con amasadora, porque se tarda muy poco y es una masa que no exige demasiada manipulación.

A medida que todo se vaya integrando iremos añadiendo el agua poco a poco y seguiremos mezclando hasta conseguir una masa que se despegue de las manos pero que a la vez sea blanda y un poco pegajosa, como lo que veis en la foto de arriba. Sobre todo notareis que es una masa húmeda pero que se maneja bien.

La sacamos del bol y en una superficie enharinada acabamos de amasarla hasta que quede lisa. Lo mejor es ir estirándola de atrás hacia delante.

Hacemos una bola con la masa, la metemos de nuevo en el bol, la tapamos y dejamos que leve durante otros dos horas, a veces con una hora es suficiente si vivís en una zona cálida. Veréis que dobla su tamaño.


Una vez que tenemos la masa final empieza lo divertido, darle forma y elegir los ingredientes que vamos a usar.


Después de trocear 2/3 de las hierbas frescas se mezclan con la masa.


A continuación la estiramos con un rodillo sobre papel vegetal de horno y realizamos unos cortes para ayudar a la cocción.


Después añadimos por encima el resto de hierbas y tomate cortado en rodajas. Esta que veis no lleva mozarella pero más abajo pondré las fotos de la que sí lleva.

Una vez decorada, la suelo dejar reposar tapada una media hora, si tenéis prisa con 10 minutos de horno a 50º calor arriba y abajo también sirve.

Precalentamos el horno a 180º sin aire calor arriba y abajo. 


Horneamos durante 20-25 minutos hasta que tenga un color dorado suave. Es importante no dorarla mucho para que no quede dura. Como podéis ver en el horno crece bastante, cosa que también depende de lo que estiréis la masa. Esta quedó bastante gordita 😋


Lo ideal es que quede una corteza finita y crujiente por fuera y una miga aireada y esponjosa por dentro.

A la hora de servirla, la cortamos en trozos aprovechando las hendiduras que le hicimos antes, y después la cortamos a la mitad como si fuese un bocadillo y la rellenamos de fiambres, quesos, pâté o lo que más apetezca en ese momento.

Al día siguiente estando fría hacemos lo mismo y la calentamos en un grill, queda deliciosa.

Y ahora os dejo las fotos de la versión con mozarella, a la que añadí también un chorrito de aceite de oliva y tomates cherry cortados a la mitad.


Esta versión quedó más finita, más estilo italiano 😆 pero igual de rica. Así que si tenéis tiempo no os perdáis el hacerla en casa, aunque en algún súper las venden ya hechas os aseguro que no tienen nada que ver con esto. ¡Si la hacéis fijo repetís!

Tarta de queso cremosa al baño María

19 Abr

  
¡Hola de nuevo! Ayer me dio por improvisar una tarta de queso y ha quedado tan rica que tenía que contarlo 😀

Es muy similar a una que puse hace meses de requesón, pero con una textura muy distinta que recuerda a las NY cheesecake.  

Y como fue una improvisación hice todo a ojo y para manchar lo menos posible mezclé todo en la batidora de vaso.

Estos son los ingredientes:

Para la base:

Galletas tipo digestive

Mantequilla sin sal para compactar las galletas 

Para la tarta:

750 gr de queso quark, requesón, queso crema o similares, también admite mezclar varios tipos de queso siempre que no sean quesos muy curados. En esta ocasión utilicé requesón gallego (ya expliqué hace tiempo que no es el mismo producto al que llaman requesón en otras comunidades, este es muy cremoso y potente de sabor, usé la marca Loran)

500ml de nata para repostería

Azúcar ( a ojo pero mínimo 150gr)

6 huevos

3 cucharadas colmadas de harina 
Tened en cuenta que con estas cantidades queda una tarta bastante grande, pero para lo poco que va a durar compensa hacerla de este tamaño.

  
Para la base pasé las galletas por la picadora, hasta que vi que había suficiente para cubrir el fondo de un molde desmontable.

Forré el fondo del molde con papel vegetal, así después es más sencillo desmoldar la tarta sin que la base se pegue. Y por fuera hay que forrarlo con papel de aluminio para evitar que le entre agua durante la cocción.

A continuación derretí mantequilla en el microondas, unos 125 gr aproximadamente, y la mezcle con la galleta en el molde con una cucharada, cuando va tomando cuerpo se distribuye por todo el fondo apretando hasta que compacte. Como truco podéis usar una parte de aceite de oliva sustituyendo la mantequilla.

Las galletas que le puse son unas digestive que venden en lidl que tienen naranja y soja, por cambiar un poco de lo clásico y el resultado nos ha gustado mucho.

Precalentamos el horno a 180º C calor arriba y abajo, cuando ya esté caliente introducimos el molde con la base de galleta durante unos diez minutos para que quede sólida.

  
Mientras tanto preparamos la mezcla de la tarta. Hacerlo en la batidora de vaso ahorra bastante tiempo y trabajo, y sobre todo, no se mancha apenas. 

Primero ponemos la nata con el queso, colocamos la tapa y empezamos a mezclar en la velocidad más baja. Cuando ya esté mezclado añadimos el azúcar por la ranura de la tapa, los huevos de uno en uno y por último la harina, seguimos mezclando hasta que esté todo integrado. Si os gusta la vainilla podéis también agregar unas gotas.

  
Vais a ver qué la mezcla queda con burbujas, esto se debe a que las aspas de la batidora airean la masa, a mí no me resulta un inconveniente pero la tarta quedara por encima con marcas de las burbujas, si queréis hacerla lisa es mejor hacer toda la mezcla a mano con unas varillas intentando airear la masa lo menos posible. Y sino siempre podéis ponerle mermelada por encima para tapar 😆

Sacamos el molde del horno y agregamos la mezcla. 

Bajamos la temperatura a 150º C calor arriba y abajo sin aire.

En la bandeja más honda del horno ponemos agua (como un dedo más o menos) y dentro colocamos el molde.

Se hornea al baño María alrededor de una hora y cuarto, yo lo hice una hora y media y quedó algo dorada cuando la idea es que quede blanca. Al salir del horno está muy blanda, hay que dejarla enfriar del todo antes de desmoldar.

  
  
   
   
Como podéis ver queda muy cremosa, deja una sensación muy aterciopelada en el paladar y fría de la nevera está aún mejor. 

Preferí no cubrirla con mermelada por no matar el sabor de la tarta, pero es una opción para gustos, así como cubrirla con frutas.

Espero que os sea útil est forma de hacerla 🙂

Pd. Acabo de darme cuenta que wordpress me está mezclando cosas del otro blog con este, últimamente funciona fatal así que mil disculpas a los que estáis suscritos a las actualizaciones si os ha llegado correo electrónico que no sea de recetas.